CRÓNICA: Gary Moore + Otis Taylor - Santiago de Compostela, A Coruña, Mayo 2009

Gary Moore... sí, the blues it´s allright


Por: Marisol Blanco / Oscar Rande. Foto: Chelo Suárez / M. F. de Sar

Gary Moore, Cronica concierto Santiago, A Coruña

11 Mayo, 2009 | Marisol Blanco / Oscar Rande. Foto: Chelo Suárez / M. F. de Sar

11 Mayo de 2009 en Multiusos Fontes do Sar, Santiago de Compostela, A Coruña

  • · Grupos: Otis Taylor + Gary Moore.
  • · Público: Unas 2.500 / 3.000 personas.
  • · Precio: 30 euros anticipada / 35 en taquilla.
  • · Promotora: Fundacion Caixa Galicia.

A Gary Moore, los seguidores del blues le deben mucho. Sus discos de los años noventa, caso de Still Got The Blues, resucitaron un género cuyos talentos vagaban anónimos ante una industria incapaz de ver el potencial comercial de un género que gente como Eric Clapton sí supo entender. Bad for you baby, "Malo para tí, cariño", es el dulzón título del nuevo disco de este guitarrista irlandés que en el concierto de Santiago ha probado mantener intacto su virtuosismo y oficio. Parte del público le reprocha sus momentos de balada infinita pero el baladón que titula el citado álbum, el más famoso de sus 50 discos, fue lo más aplaudido de la noche. Hasta los fans de su etapa heavy en Thin Lizzy demostraron tener corazón [vivo].

Llegamos a eso de las 22:30, hora prevista para el concierto de Gary Moore, así que no escuchamos a Otis Taylor, que salió a eso de las 21:30 h. ante poquito público, según nos contaron luego. En ese improvisado informe, nos dijeron que Taylor estuvo algo cohibido por la inmensidad del recinto al actuar en solitario, alternando guitarra, banjo y armónica. La discografía de ese músico de Chicago, huele a revisión del blues rural, y su web anuncia un nuevo álbum, Pentatonic wars and love songs, que gracias a esta gira tal vez se edite aquí.
Gary Moore pisó el escenario a las 22:40 h. Sin complicarse la vida, sabeedor de que los discos Still Got The Blues y After Hours fueron multiventas en Europa... empezó con "Oh pretty woman", una de las explosivas versiones del primero de esos trabajos. Cantando desde la esquina izquierda del escenario, según la mirada del público, se fue situando en el centro para unos solos llenos de todo un enjambre de sonoridades, sacando matices de todo tipo a la guitarra, perdón, a las guitarras. Al llegar el cuarto tema, Moore ya había utilizado tres guitarras gracias a un aplicado roadie que afinaba y retocaba cada uno de los cinco o seis mástiles del estante visible en la trastienda del telón.
Los primeros treinta minutos de show se basaron en cortes muy conocidos, incluyendo "Since I Met You Baby" y esa revisión del clásico de Jimmy Rodgers que Moore llena de boogie... "Walking by myself". En ese inicio también sonó "Bad for you, baby", la canción que bautiza su nuevo disco. Apoyado por un trio de músicos veteranos pero eficaces con aire de excursión del Inserso [batería, bajo y un teclista tras un órgano con aristas de iglesia], Moore saludó en inglés y castellano, presentando cada tema ante un público que al tercer tema ya gritaba... "Oe, oe, oe...".
Quizá porque ya no es un veinteañero [Moore nació en 1952, en Belfast], a la media hora llegó la primera balada, casi infinita... jugando con la rítmica y los punteos de todo color, cambiando de velocidad con agilidad impresionante, dejando claro que no todos los días ves a un instrumentista de su talento. Moore conserva nervio en las manos y firme tono de voz, cantando fiero a ratos y muy digno en los tempos suaves. Se echo de menos que no dejase respirar un poco más a sus músicos pero es lo que tienen las estrellas.
En su homenaje a Johnny Winter, al tocar "Mojo Boogie", Moore y su banda tiraron de experiencia para hacer un break a mitad de canción y lanzar el estribillo a un público que coreó con ganas esa desviación hacia el rock and roll, género donde este irlandés invoca al legendario Chuck Berry, a quien le hizo guiños con un par de riffs. También le dedicó un tema a John Mayall, uno de los minúsculos instantes en los que alguien que no fuera él, ésta vez el teclista, asumió protagonismo. Tras una hora de actuación, cayó otra balada, creo que "Trouble at home", aunque no estamos seguros porque entre los temas que tocó y los que se quedaron fuera del tracklist [no hizo la versión de "Stormy Monday" y eso que fue lunes lluvioso en Santiago; ni cayó "Enoght of the blues"]... toal, que nos líamos en la tertulia post-concierto.
Parlanchin con el público, hasta el punto de preguntar si conocíamos a Mayall [que estará de gira por aquí en verano para tocar en este mismo pabellón] Gary Moore sacó el máximo partido a la alineación de tres amplificadores Marshall humeando toda la noche detrás de su estela, con la distorsión entrando y saliendo entre las diabluras de un mástil donde cabían las guitarras del mundo entero. El punto festivo de canciones como "The Blues Is Alright", y sus gritos tipo... "¡hey, hey...!", hicieron que un par de temas arrancaran ya con el público aplaudiendo, ovaciones dirigidas en alguna ocasión por el propio Moore y su entusiasta bajista. Esa complicidad probó que a esta estrella internacional no se le caen las puas a la hora de poner de su parte para que la gente disfrute.
Tras hora y media, Moore y su banda se fueron. A los dos o tres minutos, en medio de un ambiente gritón de alegría general, volvieron acompañados por Otis Taylor, que sopló la armónica sin que se le escuchase demasiado, salvo en un rato de duelo-broma con la guitarra. En este primer bis, abierto por un solo casi aflamencado, sonó el citado "The Bues is allright", durando casi diez minutos. Luego nueva huida y nuevo regreso para un segundo bis, donde un sólo tema duró casi un cuarto de hora, dejando claro que igual que no pierde tono vocal, su capacidad para divagar con solos de mil y una velocidades sigue en plena forma. Destacó la versión de "Still got the blues", su gran balada, su gran hit , tema final del concierto que fue transformando una y otra vez para dejar claro que quien tuvo retuvo.
En total, dos horas de show ante un público feliz donde había unos veinte hombres por cada mujer; una grada poco bebedora quizá por era lunes y al dia siguiente se trabajaba; de modo que no hizo falta hacer cola para pedir los tickets de cuatro euros por un litro de cerveza o de dos euros para una caña. Blues hubo mucho pero la barra... se movió bien poco.
Gary Moore se fue diciendo: "See you again", o sea, os veo de nuevo.
Ojalá, pero si se da el caso convendría que Moore trajera una banda menos amaestrada, no creemos que hacerlo restase brillo a este león irlandés cuya guitarra parece que seguirá rugiendo muchos años. Sería genial verle apoyado por una sección de metales pero, claro, eso subiría el caché.

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