REPORTAJE: Enrique Urquijo, desde que no nos vemos

Enrique Urquijo, desde que no nos vemos


Por: Texto: Ramón Rey / Fotografías: TVE / R. R.

Enrique Urquijo

14 Noviembre, 2020 | Texto: Ramón Rey / Fotografías: TVE / R. R.

Este 17 de noviembre se cumplen ya 21 años desde que Enrique Urquijo nos dejó. No voy a mentir, me hubiera encantado  cruzar con él un par de palabras. De hecho, no me hubiera hecho falta más que una... GRACIAS. Cantante de Los Secretos (tras fundar antes Tos), valiente además para hilar una paralela carrera en solitaro, su muerte a los 39 años nos privó de un músico de talento cuya ausencia sigue doliendo... desde que no nos vemos.

Seré sincero, no recuerdo cuando fue la primera vez que escuché la voz de Enrique Urquijo, pero descubrirle fue algo que seguramente cambió mi forma de ser, mi forma de vivir. Es cierto, puede sonar excesivo, sin embargo, para muchas personas sus canciones fueron como una especie de terapia ante los golpes de la vida y el desamor. No soy un experto en música, ni mucho menos alguien famoso cuya opinión pueda interesar más allá de sus amigos o su entorno. Soy, a fin de cuentas, como tu que ahora lees estas líneas... alguien con pasión por la música.


Mientras escribo suena de fondo en mi tocadiscos la voz de Enrique cantando "No Me Imagino...". Su voz y sus canciones, siguen hipnotizándome.Enrique tiene un magnetismo especial. Creo que lo tendrá toda la vida.


Viajemos. A finales de los años 70, junto a sus hermanos Javier y Álvaro, más su amigo José Enrique Cano, Canito, Enrique forma un fugaz grupo pop llamado Tos. De esa etapa nos queda un EP (cuatro temas) y la primera versión de "Déjame", posterior hit de Los Secretos.


Luego, ya como parte de Los Secretos, llegan cuatro discos entre los años 1980 y 1983. El primero es un EP donde aparece la ya citada "Déjame", que también entra en su siguiente disco, "Los Secretos", publicado en 1981 con 12 temas, tres compuestos por Enrique, que colabora además en otros cinco, ejemplo de su influencia en la elaboración del repertorio de la naciente banda. A ese trabajo le siguen "Todo Sigue Igual", en 1982 y "Algo Más", en 1983.

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Desde sus inicios, tanto en Tos, como con Los Secretos, los hermanos Urquijo crean un sonido propio, característico, un sonido que ha perdurado hasta hoy, abiertos a influencias del country. Y esa es otra virtud admirable de Los Secretos, y de Enrique.


En 1986 publican "El Primer Cruce" y al año siguiente, "Continuará", en medio de una década donde estalla la Movida Madrileña y España descubre los conciertos más allá de las verbenas al aire libre, con nuevos grupos que van del primer al último pueblo.


Entre 1989 y 1995 salen otros cuatro discos de Los Secretos ("La Calle del Olvido", en 1989, "Adiós Tristeza", en 1991; "Cambió de Planes", en 1993; y "Dos Caras Distintas", en 1995). Ya son por entonces un grupo que llena polideportivos y pabellones.


Las inquietudes de Enrique dan lugar en 1993 a su primer trabajo en solitario, firmado como Enrique Urquijo y Los Problemas, titulando ese debut así mismo...  "Enrique Urquijo y Los Problemas". Seamos claros, no tuvo el eco merecido. Cinco años más tarde, en1998, publica otra entrega con Los Problemas: "Desde que no nos Vemos". Por el camino podemos encontrar algún directo, recopilatorios con Los Secretos y Los Problemas, diversas colaboraciones, homenajes (en 2019 se le hizo uno en el WiZink Center de Madrid...


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Suelo ser bastante cansino cuando me encuentro a alguien que desconoce el legado musical de Enrique. No me canso de recomendar el "Grandes Éxitos", de 1996, una puerta perfecta para entrar en el universo de Enrique para alguien que no le conozca, ni a él ni a Los Secretos. Cuando uno repasa detenidamente su bagaje musical se da cuenta de la inmensa grandeza que poseía Enrique.


A menudo los consumidores de música caemos en la tentación de querer saberlo todo. Si nos gusta una canción empezamos a seguir a sus creadores, nos empapamos de sus discos, rastreamos sus redes sociales (como ha cambiado esto desde que Enrique empezaba) e incluso podemos llegar a interactuar con ellos... La curiosidad, la misma que mató al gato, nos lleva a buscar de que hablan en sus composiciones (infinidad de ocasiones me he preguntado cuánto habrá de autobiográfico en este u otro tema) porque nos gusta sentirnos cerca de quien admiramos, y esa cercanía virtual que hoy  dan las redes, no la entendemos siempre bien del todo.

A veces llegamos a creernos con derecho a conocer, a valorar, o incluso a juzgar aspectos estrictamente personales, privados. Un músico se debe a su público, a sus fans, pero únicamente en lo referente a su trabajo. Su vida, sus experiencias, son suyas.


Yo he admirado a Enrique Urquijo desde que empecé a sumergirme en sus temas. Daba igual que fuesen sus trabajos con Los Secretos o con Los Problemas, que fuesen sus temas más ochetenteros en cuanto a sonido o producción, que sus temas más country, rancheras, cortes más pop o intimistas. Le descubrí de adolescente, me ponía sus canciones cuando estaba triste, escucharlas hacía que sintiera mejor. Hoy aún lo hago y me sigue funcionando.


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Gracias al caminar de tiempo fui empezando a disfrutar sus letras en cualquier situación, a degustarlas. Son joyas. Podrá haber quien tenga más técnica a la hora de escribir una canción, o quien utilice vocabulario más rebuscado pero no hay más de cuatro o cinco personas de nuestra música que trasmitan como él lo hacía. Las canciones de Enrique te llegan hasta lo más profundo del corazón, te lo agarran, lo envuelven... y ahí se quedan, para siempre.


Sucede igual con sus interpretaciones. Hoy uno enciende la radio y raro es que no escuche vibratos, giros, alardes de voz, ponga donde ponga el dial... ¿pero cuántos te llegan como te llega la voz de Enrique? Seguramente Enrique sólo pretendía sacar lo que llevaba dentro por que quizá le hiciera sentirse bien, pero al mismo tiempo conseguía, y consigue, emocionar a quien escucha...


Fallecido el 17 de noviembre de 1999 a los 39 años, hoy sé, como lo sabía ayer que Enrique Urquijo era (es) capaz de emocionar con una ranchera, un fado, un tema country o un tema pop. Tenía un don. No ha sido el único, pero si uno de los pocos en tenerlo. Era un increíble transmisor de emociones y sentimientos.


No soy de valorar a un artista por el número de discos vendidos o por el número de veces que se reproducen sus temas en la radio, Youtube o Spotify... ni tan siquiera por el número de grandes éxitos que logra. y aunque así lo fuese, ahí Enrique también destaca. ¿Cuántos millones de personas hemos cantado hits como "Y no amanece", "Ojos de Gata", "Déjame", "Agárrate a mi María"...?


Llevaba tiempo queriendo reivindicar a Enrique en un artículo. Este mundo cada vez más veloz y urgente nos hace perder la perspectiva de la realidad y nos empuja a un rápido olvido de las cosas que realmente valen la pena. Aunque puede que sea tarde, sentía la necesidad de mostrar gratitud a quien yo creo que la merece por todo lo que nos ha dado. Como ya os he dicho, este 17 de noviembre se cumplen ya 21 años desde que Enrique Urquijo nos dejó. No voy a mentir, me hubiera encantado cruzar con él un par de palabras. De hecho, insisto, no me hubiera hecho falta más que una...GRACIAS.

 

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