Por Sergio Santos

Hola Carlos. Lanzas tu primer disco en solitario, "Solitud", así que... ¡enhorabuena! ¿Cómo te encuentras?, ¿estás contento?
La verdad que sí, muy contento. Es un disco diferente, muy personal. De alguna manera me he desnudado me he expuesto de forma más directa, pero como lo hemos hecho desde la honestidad y el corazón pues creo que eso se refleja. Además el título lo dice todo: "Solitud", la agradable sensación de estar a gusto contigo mismo en soledad pero sin sentirte solo. Las manos que han hecho el disco son las mismas pero el sentimiento es distinto es más profundo, más vulnerable.
Algo que ha llamado la atención es que arrancas un proyecto en solitario unos pocos meses después de celebrar el XXX aniversario de Sôber. ¿Fue premeditado o simplemente ha surgido así?
Mientras hacíamos la gira XXX Aniversario en la banda teníamos ese feeling de cerrar una etapa para abrir otra. Yo iba teniendo algunas canciones ya listas y decidí sacarlas de la esfera de Sôber y dedicarles un tiempo distinto, un trabajo distinto. Cada canción se ha tratado como una unidad y eso se refleja en su empaque, en lugar de trabajar un bloque como un disco y meternos en el estudio a grabar todo seguido. Hemos grabado una, han pasado un par de meses, hemos entrado a estudio a grabar la siguiente, y así hemos podido dedicarle el 100% a cada canción por separado. Creo que una buena canción tiene que ser capaz de funcionar y emocionar si la ejecutas a piano y voz o a guitarra acústica y voz, y eso ha ayudado también a poner las letras en un foco más primario.
Fue mi hija quien me propuso musicalizar 'Thamar y Amnon', poema de Lorca"
Me vas adelantando con el cuestionario, ¿eh? [Risas] Justo ahora te iba a preguntar si esas primeras canciones que sacaste a piano 'en estado puro' fueron el germen del álbum.
Pues sí. Recuerdo cuando surgió la idea de musicalizar "Thamar y Amnon", ese poema de Lorca; fue mi hija, que estaba estudiando el "Romancero" de Lorca, la que me dijo: `¿Tú has leído esta locura? Creo que te va a flipar'. Y me puse a leer el poema y tío, sin darme cuenta lo fui musicalizando ya en mi cabeza, casi salió solo. Lorca es muy musical, es fácil que ocurra esto. Me lo dijo Kutxi [Romero, cantante de Marea] hace ya tiempo y es verdad, si lees a Lorca tiene una musicalidad e incluso una cinematografía muy especial. Y el proceso ha sido similar con el resto de versiones.
Para mí, coger 'Lucha de gigantes', de Antonio Vega y ponerme un ratito en su piel ha sido acojonante"
Justo sobre eso: en el disco incluyes versiones de artistas muy distintos como Los Suaves, Sabina o Antonio Vega. ¿Qué te une a esas canciones al escogerlas?
Son canciones que tienen una historia desgarradora detrás. Todas ellas. Para mí coger "Lucha de gigantes", de Antonio Vega y ponerme un ratito en su piel ha sido acojonante, un reto pero muy emocionante. Y poder darles a esas canciones una vuelta de tuerca para llevarlas a otro terreno ha sido increíble. Mira el ejemplo de "La luna [me sabe a poco]", del tema original a este cambia prácticamente todo, el tiempo, el tono, la instrumentación, la intención. Hay gente que piensa que me he cargado la canción: okey, lo respeto, pero creo que llevarlas a este terreno ayuda a ver la historia desde otro punto, desde otro prisma. "Y sin embargo", la versión de Sabina, es otro ejemplo. Lo que me une a ella es que mi padre me ponía ese disco de pequeño sin parar, y nunca me paré a escucharla, hasta le cogí algo de manía... Pero años después oyéndola en la radio... ¡Joder, qué locura de canción, eh! Y es un ejemplo perfecto de cómo envidiar a ese tío y decir, me habría encantado escribir esta gran canción.
Hablando sobre los temas propios, "Apocado" me ha volado la cabeza en las escuchas previas. Comienza muy tranquila, con un arpegio siniestro, y va aumentando en un crescendo en el que se van uniendo el resto de instrumentos. Es la canción más distinta del álbum y uno se la esperaría en la segunda mitad del álbum, incluso como cierre... Pero está la sexta en el tracklist, ¿por qué?.
Qué alegría, me alegro de que te haya gustado y de que te hayas dado cuenta de la posición en el álbum. Exactamente la idea con ella era romper un poco, establecer un punto y aparte. Está la primera mitad del álbum con canciones más enérgicas, más orgánicas, y con "Apocado" la idea era justo esa, cambiar de tercio. Es una canción que hice en la pandemia y el germen fue ni más ni menos que el miedo. El miedo a salir a la calle, el miedo al contacto con otras personas, con el mundo ahí afuera. No hay nadie en la calle, y si tienes que salir para cualquier cosa sientes ni más ni menos que miedo. Miedo de bajar al perro, tío. Fue una mierda. Y ahí nació esta canción, hablando del miedo, de la vulnerabilidad, de cómo nos vimos obligados a parar.
'Apocado' es una canción que hice en la pandemia, su germen fue es el miedo"
Cantas "Agua para tu sed" junto a Ruth Lorenzo. ¿Cómo nace la idea de ese dueto?
Con Ruth arrancó todo hace un montón de años, que hicimos juntos una historia para Rock FM. Ella se acercó y me contó que siendo una chavala ella era muy fan de Sôber , casi una groupie, nos iba a ver cuándo íbamos a Murcia y también fuera. En ese momento ella ya era una artista consagrada y quedamos en que teníamos que hacer algo juntos pero ahí se quedó. Pasaron unos años y justo el bolo de antes del estado de alarma, que tocamos en Las Ventas, ella se subió con nosotros a cantar "Paradysso". Ahí conectamos personal y musicalmente, pelos de punta, tal. Durante estos últimos años hemos coincidido en alguna colabo más y ya esta vez quería que se quedase grabado, que fuera algo para siempre. Yo tenía esta canción que me vino a la cabeza en medio de un cumpleaños, me fui a mi casa y los dejé tirados para irme a escribirla, compuse la canción en una tarde. La inspiración te pilla cuando te pilla. Le pasé la demo a Ruth y a ella le encantó la idea, así que confirmó y aquí estamos...
Ruth Lorenzo me contó que, siendo una chavala ella, era muy fan de Sôber, y colaborar con ella ha sido una gozada
¿Y qué tal con ella?
Trabajar con Ruth en el estudio ha sido una gozada, muy fácil. Te da todo lo que tiene y eso es algo maravilloso en un artista. Ella misma propuso ideas de dónde y cómo aportar a la canción, y así da gusto. Otras veces te mandan colaboraciones, la letra y mira, "en negrita va lo tuyo"... No tío, si cuentas conmigo para tu canción, yo llevo mucho tiempo en esto y quiero tener algo que aportar, espacio para crear. De lo contrario una colaboración es casi más un acuerdo mercantil que otra cosa.
¿Qué diferencias principales has notado al trabajar sin la estructura de una banda como Sôber detrás, sin la coraza de lo que significa uno de los buques insignia del rock en español?
Pues, en parte también viene de ahí el concepto de "Solitud": el poder dedicar tiempo a mis textos, a mis ideas. Y también ha sido liberadora la idea de que nadie sabe lo que esperar de ti al trabajar sin esa coraza o ese maquillaje que significa Sôber. Incluso la portada que transmite esa paz, soy yo en el salón de una casa, tranquilo, sin estímulos ni distracciones. ¿Sabes dónde surgió todo? Pues mira, fui a pasar un fin de semana con Yosi [cantante de Los Suaves] a su casa del campo, su casa de infancia. Todo lleno de libros, de historias. Y Yosi me contó muchas de las historias que están detrás de sus canciones; tú oyes "Dolores" y es una canción que hemos cantado y bailado todos hasta la saciedad pero seguramente la mayoría sin darnos cuenta de la historia que hay detrás, ¿verdad? Pues detrás está la historia de Dolores, una persona de verdad con su vida de mierda que acaba teniendo que prostituirse... Y esas charlas con Yosi me hicieron poner el foco en esa parte más vulnerable, más íntima y auténtica de las canciones.
Este disco surgió durante un fin de semana con Yosi [Los Suaves] a su casa del campo, su casa de infancia, un lugar lleno de libros e historias.
¿Cómo estás viviendo esta nueva gira en formato más íntimo?, ¿en qué se diferencia del Carlos Escobedo de los grandes escenarios?
Estoy encantado por la soltura y la libertad que tienen estos directos. Vienen conmigo Raúl Perona, que es pianista pero también es cantante, y Charly López que toca el chelo y también es cantante. Vamos sin metrónomo, vamos sin patrones ni escaletas. Unos monitores, nosotros tres y el público, que además por fin podemos escuchar al natural. Nos realimentamos los tres, nos escuchamos entre nosotros y es muy orgánico y muy bonito. Hemos hecho conciertos en teatros, en iglesias, en plazas, en castillos... Los conciertos son todos distintos, es un regalo.
En el concierto de Madrid eld 20 de diciembre habrá invitados y sorpresas.
Y el dconcierto de Madrid, en la Joy Eslava el 20 de diciembre de este 2025, ¿va a ser en ese mismo formato?
Bueno, el de aquí va a ser el mismo formato pero lo enriqueceremos un poco. Va a ser el colofón de la gira, al final, ese concierto supone tocar en casa y en Navidad, algo especial. Viene Sergio, el batería de M-Clan, para hacer percusiones; David Lozano viene como apoyo en guitarras; y tendremos alguna colaboración especial que aún no se puede desvelar. Va a ser genial, espero que podáis venir. Y aunque el de Madrid sea la guinda del pastel, tenemos algunas fechas más para 2026 que anunciaremos en breve. ¡Estad atentos!
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