Tomatito, una guitarra con duende
Por: Pol Font Jordana. Fotos: Jorge Orta
Hay talentos que trascienden al género. Las manos de Tomatito destilan esa maestría. Igual que ocurre si vas a ver a Ron Carter y apenas tienes discos de jazz.

19 de julio de 2013 en Auditorium, Palma de Mallorca
- · Grupos: Tomatito
- · Público: unas 1.000 personas.
- · Precio: desde 37 a 58 euros.
- · Promotora: Flamenco Is Time.
Hay talentos que trascienden al género. Las manos de Tomatito destilan esa maestría. Igual que ocurre si vas a ver a Ron Carter y apenas tienes discos de jazz, o si escuchas a Guru Jazzmatazz sabiendo poco de hip hop, cuando estás ante un músico andaluz sientes que las emociones le salen de dentro para llegarte dentro ya seas de su Almería natal o de las Islas Baleares. Ayer guitarrista del difunto Camarón, ya vuela con viento propio y aplausos en medio mundo. Ahora gira en octeto presentando un nuevo disco llamado Soy Flamenco [Decca / Universal International, 2013]... y verle quita el sentío.
Tomatito [José Fernández Torres] ha llegado a Mallorca como reclamo de un nuevo festival: el "Flamenco Is Time". Novedad que tal y cómo están los tiempos conviene apoyar, de ahí nuestro interés por cubrir este concierto. En un ambiente de mucha expectación y un Auditòrium a medio llenar [buena entrada gracias a una buena promoción], el gran genio de la guitarra flamenca [con permiso de don Paco y de don Manolo Sanlucar] sabe que visita una ciudad que le quiere. Por si fuera poco, estrena Soy Flamenco, título que reivindica lo suyo, sus raíces, queriendo aclarar que no por mucho surcar el planeta de punta a punta olvida dónde brotaron las primeras llagas de sus dedos...
El concierto arranca puntual, a las 22 horas. Durante una hora y media se levanta un vendaval de estilos. En medio de una escenografía de lo más austera, ellos y punto, entre luces tirando a oscuro que para soles ya están la guitarra y los jaleos, van volando bulerías, soleás, jazz, seguiriyas, rumba, toques de funk o tangos, todos pasando a gusto y disimuladamente bajo el mástil de su preciosa amiga flamenca con seis cuerdas que parecen mil.

Tras aparecer entre los gritos del público, arranca interpretando una intro con apoyo de una segunda guitarra en manos de Simón Santana y un percusionista, Tomatito deja que se vayan incorporando en un segundo y espectacular tramo los dos cantaores y palmeros de su banda. Además, entra la otra sensación de la noche: la bailaora Paloma Fantova, que merecería mayúsculas en el cartel por el increíble recital que ofrece nada más pisar las tablas con sus tacones firmes bajo el vestido de lunares.
Un tranquilo tercer tema, más jazzero, a medias con Santana deja paso a una intro de batería y guitarra de aquellas para recordar... para luego ceder escenario a dos nuevas incorporaciones: bajo y teclado sumándose a la fiesta. Ya con ellos, Tomatito, ahora sí completamente arremangado, enlaza un set de canciones alternando un buen puñado de palos siempre con la técnica y dirección de una guitarra que manda [y comanda] sin estridencias, elegante como el trote de un caballo jerezano.
Hasta ese punto el concierto fué casi magistral con el público disfrutando, a veces incluso cantando, dando palmas y elogios a este músico que entre sus logros recibió el premio Grammy Latino al mejor álbum de flamenco en 2010 por Sonanta Suite, grabado con orquesta sinfónica... hasta ahí, digo, todo notable pero lo mejor estaba por llegar. Y fue ella, Paloma Fantova, bailaora gaditana capaz de poner en pie a todo el Auditòrium, y no es para menos. Una intro con ella sola durante más de cinco minutos empalmando una bulería y unos cantes de lo más hondo hacen que ese tema sea uno de los mejores momentos musicales que he vivido en mucho tiempo y quienes conocéis La Ganzúa sabéis que no llevo en la música ni cinco ni diez años ;)
Sí, lo admito, que conste que soy rockero de pura cepa, que apenas entiendo de flamenco aunque me guste, lo disfrute y lo sienta por dentro, así que aprovecho para disculparme por no añadir otros detalles pero relato mis sensaciones, mis emociones. Lo que hace en directo este almeriense y su grupo merece todo tipo de elogios. Ellos, como otros, dan a la música grandeza sin necesidad de focos gigantes.
Tras el repicar de aplausos y algún que otro olé agitanado, llega un corto bis. Lo abren a lo más latín rumba dejando a todo el mundo satisfecho tras una hora y media clavada de arte durante la cual Tomatito no dijo nada aunque, eso sí, su silencio no le retrata como antipático en lo más mínimo. Al final como Fantova arrasó, presentó primero a ella y claro... de paso a toda la banda.
Poco importa el estilo musical que se toque si la conexión entre público y músicos se abraza con alegría mezclada como un buen tinto de verano.
Cuando Tomatito derrocha poderío, desmelena las cuerdas flamencas de su guitarra y se nota que todo le sale de lo más profundo del alma.
La leyenda de Tomatito no ha hecho más que empezar. Puro Flamenco oigan!!!
