Sigur Rós hacen temblar el Euskalduna de Bilbao con la cálida caricia de la fría Islandia
Por: Mikel Lizarralde
Sigur Rós han seducido al público de su conciertos en Bilbao con su indie pop minimal en gira con un formato muy espacial apoyados por una orquesta sinfónica.

15 de septiembre de 2026 en Palacio Euskalduna, Bilbao
- · Grupos: Sigur Rós con la Bilbao Orkestra Sinfonikoa (BOS) y la Sociedad Coral de Bilbao.
- · Sala: Palacio Euskalduna (Auditorio), Bilbao.
- · Precio de las entradas: Desde 82 euros.
- · Público: Unas 2.100 personas (lleno).
El concierto de los islandeses Sigur Rós en Bilbao ha supuesto reencontrase con uno de los grupos más inclasificables del panorama musical europeo. Sigur Rós que agotaron las entradas en el auditorio del Euskalduna con semanas de antelación para actuar ante parroquia devota y entregada.
En esta crónica, si debo ser sincero, no pueden esperar análisis objetivo y riguroso, Sigur Rós generan admiración y rechazo a partes iguales y sin lugar a duda, yo me sitúo entre los primeros, entre el grupo de fans, así que los de Jónsi partían con ventaja al salir al escenario bilbaíno.
El espectáculo (lo fue) contó con la orquesta sinfónica de Bilbao, a la que la banda aportaba como director a Robert Ames. El principio y pretexto de esta gira es presentar el álbum "ATTA" (2023) con un formato sinfónico. Realmente, la discografía de la banda ya se presta a los sonidos orquestales, así que, solo quedaba ver cómo defendían su repertorio en directo.

El concierto de Sigur Rós se dividió en dos partes. La primera, aunque tuvo como eje principal "ATTA", estuvo salpicada por temas de otros discos. Comenzaron con "Blóôberg" (vais a tener que disculpar mi islandés) y "Skel", para luego ir picoteando por aquí y por allá, sobre todo, sobrevolando su obra más memorable "(Takk)".
Brilló el falsete de Jonsi, tan característico y que aporta tanto a las canciones donde la voz se convierte un instrumento más, reforzada por el juego de luces; íntimo y sutil y la extraordinaria acústica del auditorio, hicieron que aumentase la sensación de estar ante un acontecimiento muy especial. De hecho, pienso que la capacidad de integrar la voz de esa manera es la principal razón de ser de este grupo que canta en islandés y en el lenguaje inventado por Jonsi (vonlenska) y hay que aplaudir el reconocimiento y prestigio que han conseguido los de Reikiavik.
El concierto transitó por entre esos bosques, cielos y mares de sonidos de alma ambiental, con ese post-rock de aroma a Arvo Part que recorren las composiciones del grupo, pero es que además sonó a ratos intenso, a ratos melancólico y siempre contundente, contundente en la caricia y el susurro. Sus canciones no tienen misterio, normalmente son circulares y en esa repetición, la banda añade capas, haciendo crecer la canción, pero, en esa aparente sencillez, se esconde una enorme riqueza.
Si la primera parte giró en torno a "ATTA", la segunda fue un catálogo de muestra, porque en el muestrario de los islandeses hay variedad, aunque, esta vez, dejaron de lado su perfil más distorsionado (donde destaca el álbum "Kveikur"), quiebro que no parece que al respetable le importase demasiado.
De lo escuchado y disfrutado de Sigur Rós en el concierto de Bilbao, me quedo con la maravillosa "Starálfur", la conocida "Hoppípolla" y la" Untitled #3" de su polémico disco "( )". Pero sin duda, si debemos resaltar alguna, la que dejó con la boca abierta y aplaudiendo a rabiar al respetable fue la versión que interpretaron "Sé Lest", haciendo crecer la canción hasta el cielo de Bilbao hasta el punto de hacer vibrar el Euskalduna, tanto metafóricamente como literalmente.
No hubo interacciones. Ni palabras, ni explicaciones, entre ellos y el resto, solo música. Ni bises...
Al final, una buena cosecha de aplausos y la entrega total de los que fuimos como fieles devotos a adorar a nuestras admiradas altezas como premio para la banda, no está nada mal...




