Pony Bravo llegan hasta el tuétano
Por: Ion Ignacio Romay. Fotos: Archivo L. G.
Pony Bravo, grupo sevillano de pop rock mestizo, es uno de los colectivos que más trabaja en Andalucía en favor de la cultura libre.

25 de octubre de 2013 en sala Irish Rover, Salamanca
- · Grupos: Pony Bravo
- · Público: Unas 120 personas [tres cuartos del aforo]
- · Precio: 12 euros.
- · Promotora: Colectivo Sonora.
Pony Bravo, grupo sevillano de pop rock mestizo, es uno de los colectivos que más trabaja en Andalucía en favor de la cultura libre. Deudores de referencias obligadas como Triana o Veneno y con claros tintes de blues, sus componentes formaron en 2008 El Rancho Casa de Discos, un sello creado para gestionar sus actividades y editar una discografía cuyo último álbum, De palmas y cacería, les convierte en algo más que el grupo revelación de la escena indie hace dos años... porque su directo te llega hasta el tuétano.
Pony Bravo en el coqueto café teatro Irish Rover de Salamanca. Allí acudo con idea de ver un cóctel que a priori incluye un repaso a políticos y a otros personajes en clave de fiesta con humor y desaforada ironía. El mestizaje musical es la base de este combo andaluz que presenta al público salmantino su inclasificable directo.
En un local con tres cuartos de entrada, unas 120 gargantas parecen dispuestas a gozar de la diversión irónica sin complejos. Eso propone la actual gira de los sevillanos. Precios accesibles en barra [tres euros y medio la cerveza de importación], un sonido pulcro y un público en su mayoría veinteañero y entregado a la causa andaluza... hilan la noche.
Tras una puesta en escena tan sencilla como efectiva, voy comprobando la profesionalidad y polivalencia de los miembros de Pony Bravo al intercambiarse los instrumentos durante todo el bolo. Pablo Peña brilla con la contundencia de su bajo en la vitoreada "Ninja de Fuego"; tomando luego la guitarra en "La voz del hacha" y cediendo el bajo a Darío Del Moral. Y el sumun de su capacidad multi-instrumental se da cuando el batería Javier Rivera empuña la guitarra prestando las baquetas a Darío Del Moral. Tan solo Daniel se queda fuera de ese juego de intercambios. La voz visible del grupo es al mismo tiempo su teclista, él habita en su mundo, disfrutando en su continua interacción con la gente y cantando con "ese deje andaluz" que deja al público en una especie de trance sectario.
Sin solución de continuidad, van cayendo otros temas, como una curiosa y contundente versión de "Whip It", original de sus admirados Devo; la más que irónica "Cheney" [apellido de un vicepresidente de Estados Unidos]; los psicodélicos acordes de "Eurovegas"; o ese himno con el que todo hijo de vecino se identifica en estos tiempos de crisis: "Político neoliberal" [la canción bandera de su último disco, sin duda). Luego cae la surrealista "Soy un Olivo", la hipnótica, delirante e incluso discotequera "La Rave De Dios"; y la invitación sarcástica que supone la explícita "Turista Ven a Sevilla" [aplicable a cualquier otra ciudad según dijo en la intro de la misma Daniel Alonso].
Después de esa tanda, sonaron los clásicos bises, del que destaco sin duda la canción más significativa del nuevo disco "Mi DNI", donde mediante una fusión de rap rockero no dejan títere con cabeza en el universo musical [grupos, managers, críticos... y demás gerifaltes], un tema que deja al respetable de la sala con ganas de baile hasta el amanecer porque no olvidemos cómo son los viernes en la ciudad más universitaria de la península.
En definitiva, el concierto de Pony Bravo en Salamanca ha sido una orgía de sarcasmo sonoro. Una actuación donde combinaron, y por ende homenajearon, con gran acierto y contundencia estilos tan dispares como el rock andaluz de los años 70, el rock americano, el reggae jamaicano, algo de mambo rumbero y, por supuesto, el blues con el que ellos aderezan su "quejío andaluz".
Mientras finalizo esta crónica con el buen regusto aun fresco en el paladar, me doy cuenta de la diferencia que hay entre escucharles en disco y verles interactuar en directo. Ponerle cara a esos acordes y a esas letras hace que cambie completamente la forma de acceder a la música de este grupo de Sevilla y el modo en que sientes sus canciones. Te llegan hasta el tuétano con su directo. Desde el momento en que tocan el primer riff de guitarra uno nota que estos músicos son serios, buenos, muy buenos y con una maquinaria perfectamente engrasada.
Los cuatro jinetes de esta banda brindan en vivo un revuelto de ruidismo y mestizaje elaborado [blues aflamencado] ribeteado de letras tan punzantes como divertidas. Por cierto, ofrecen ese nuevo álbum en descarga libre desde su página web.
