Grúa para Iñaki Uoho, barra para la voz de los Pogues... fiesta de alcoh[F]OL[K]
Por: Jesús Cortiñas, Sandra Cortés
Chayanne debía abrir el programa de conciertos del principal escenario de las fiestas de Bilbao pero... canceló su visita y fue sustituido por The Pogues, con Los Inconscientes por teloneros.

18 de agosto de 2007 en Botica Vieja, Bilbao
- · Grupos: Los Inconscientes + The Pogues.
- · Público: Media Entrada.
- · Precio: Gratis.
- · Promotora: Ayuntamiento de Bilbao.
Chayanne debía abrir el programa de conciertos del principal escenario de las fiestas de Bilbao pero... canceló su visita y fue sustituido por The Pogues, con Los Inconscientes por teloneros. Un programa doble que ha costado 20.000 euros más que traer al puertorriqueño... porque, según varios medios, el grupo británico ha cobrado unos 170.000 euros. ¿Los vale? Lee y opina.
Los Inconscientes, grupo formado por Iñaki Uoho Antón [guitarra de Platero y Tú], musicazo y productor, saben entender el espíritu de las noches de verano, en eso se nota que Uoho jugaba en casa, tanto que casi llaman a la grúa para sacarle del escenario. Le acompañaban... Ignacio Cantera y Miguel Colino, en su día batería y bajista de Extremoduro, respectivamente; junto a ellos estaba la revelación del rock estatal, Jon Calvo, cantante y guitarrista de los desconocidos Memoria de Pez, que aprueba con notable el examen de encabezar una banda de primera línea cuyo primer disco salió la pasada primavera. Doce de la noche, no hay luna pero sí rock. De forma muy consciente, el grupo creado por Uoho bebe y deja beber. Mezclan el toque festivo de Platero y Tú [la voz Jon recuerda a Fito], ecos de AC/DC [algún riff es clavado], hard rock and boogie de los Status Quo más pegadizos y algo de rock progresivo andaluz en tres temas que cuentan con el apoyo del poeta Manolo Chinato. Los Inconscientes suenan enormes, tanto que de seguir así le robarán el público más rockero a ese Fito que cada vez suena más blando [y no le critico, es su opción y punto].
Está claro, Uoho mantiene su adicción al rock de guitarras altas. Su proyecto nace para mantener viva esa llama. En el arranque, tocaron "Andar del revés" y un par de cortes con apoyo de Chinato, brillante en "Eterno viajero" , aunque casi insoportable en un corte posterior con parrafadas largas y poco entendibles [pasó en dos temas, uno la versión de "Ama, ama y ensancha el alma", letra suya que cantó Extremoduro. Sonando fuerte y claro, con un cantante veinteañero que es todo un hallazgo si mantiene esa actitud, el repertorio de Los Inconscientes también incluyó un momento balada, justo antes de que Iñaki anunciara otra lenta pero... ¡con trampa! porque sonó "Mujer brutal" [o sea, el "Ace of spades" de Motorhead] cantada por un Uoho ya descamisado y más inquieto que un tigre enjaulado, repitiendo entre tema y tema... "nos vamos, que ya nos están chillando". Con todo, todavía tocaron aún 20 minutos más, y una peña de fans de los Pogues que teníamos al lado se puso de espaldas al escenario, sacando manos en plan pistola porque cuando parecía que se iban volvían a meter caña. Hicieron, cómo no, "El roce de tu cuerpo", uno de los hits de Platero, aunque, seamos claros, está más oida que el tono de Nokia antes de inventarse los politonos. Volvieron a los temas propios, levantando el pie del acelerador gracias a "Dentro de la botella". La farra regresó con "Una vez más" y una jam final que se hizo muy repetitiva porque, claro, Uoho no quería salir de allí ni a tiros. Lo habitual es que el telonero toque unos 40 minutos ellos rondaron la hora.
Y si Uoho no quería salir, Shane MacGowan casi no entra. El inimitable cantante de los Pogues apareció tambaleándose. Sufre problemas de espalda que sumados a su afición a beber todo menos agua, hacen imprevisible su show. Eso sí, cantando parecía mucho más sereno, hasta se le entendía, no así en las frases que soltaba entre canción y canción, fraseos llenos de "fuck". Su banda le ayudó, alguno dio gracias a Spain generando abucheo y otros hablaron de "Euskalherria", desatando facilona ovación.
Ya se sabe, el endemoniado ritmo de folk a ritmo punk de los Pogues arde como alcohol en la herida. Este grupo británico fue popular en los años 80, luego se disolvió hacia 1995 y creo que luego han vuelto un par de veces. A Bilbao llegaron en plena gira. Aprovechando que Rhino ha reeditado sus discos en Estados Unidos, han girado por allí en todo julio.
Abrieron el show con algunos problemas de sonido que se fueron resolviendo a medida que se agigantaba una banda que sonaría bien hasta dentro de un katxi [MacGowan sería feliz]. A todo esto, Shane apareció en el escenario, de riguroso traje oscuro con camiseta de raya fina y pirata, colocado junto a un ventilador que le revolvía el flequillo al lado de una barrita redonda bien alta, donde había dos vasos, uno que el vocalista se llebava hasta detrás del telón cuando le tocaba descansar, y otro que se llevaría en el viaje siguiente. Dando el callo, insisto, el cantante y todos los Pogues se fueron creciendo, soltando pildorazos de dos/tres minutos, cortes breves y muy alegres aunque también hubo lentas como "A Pair Of Brown Eyes".
Viéndoles, te cuestionas lo que entendemos por rock. No creo que nadie diga que los Pogues hacen rock pero reparten kaña sin distorsión alocada y son más punkis que grupos como Green Day. Aparte de los ritmos alocados, hubo momentos sentimentales en cortes como "Sally Mac Lenane" representando la melancolía de Irlanda, aunque la seña de identidad de los Pogues es que esos cortes son mera excusa para aligerar su enérgico directo. En escena, salieron con dos guitarras [una acústica], bajo, mandolina, acordeón, flauta, batería, con eso les basta y les sobra.
Al viajar mucho a Galicia he tenido la suerte de descubrir a grupos celtas como la Oyster Band o Wolfstone, y cuando el folk mestizo de MacGowan y su banda se desfasa me recuerdan un poco ese rollo. Eso sí, escuchando temas como "Dirty old town", parece imposible que alguien los toque con el sentimiento de los Pogues. Plantearon el repertorio con cabeza, sin agotar a un Shane justo de fuerzas. Todo gracias a un acordeonista que saltaba más que una rana, a un guitarra acústica que sonaba como diez, a un fino flautista saltarín, a un banjo que sabía ser frenético y también juguetón...
Y así fueron repartiendo el peso, turnándose hasta firmar una hora y poco de concierto, completado hasta la hora y media gracias a un bis que acabó con "Fiesta", el super-hit que grabaron tras una noche de farra en Almería. Sí, ha llovido mucho pero MacGowan sólo se moja con alcoh[F]OL[K].
