Los Coronas asaltan el Fuerte Comansi
Por: Manuel Utopía. Fotos: Tilyudai.com
LLegan Los Coronas. Veamos si llevo lo necesario en la furgoneta. Guitarra, colchón, hornillo, tabla, neopreno, invento, parafina... sí, está todo. Me pongo las gafas de sol, bajo la ventanilla y busco música.

19 de abril de 2013 en sala Supersonic, Cadiz
- · Grupos: Los Coronas
- · Precio: 12 euros Anticipada / 15 euros taquilla.
- · Promotora: Los Coronas.
LLegan Los Coronas. Veamos si llevo lo necesario en la furgoneta. Guitarra, colchón, hornillo, tabla, neopreno, invento, parafina... sí, está todo. Me pongo las gafas de sol, bajo la ventanilla y busco música. Abro la guantera. Bajo una montaña de envoltorios de bocadillos, entradas de conciertos y restos no identificados, recupero los discos de Dick Dale, The Ventures, Sandy Nelson, Link Wray, pero... pensándolo mejor, hoy mis compañeros de ruta no serán esas leyendas de la costa californiana. Abro la puerta lateral de mi VW Westfalia y pongo alfombrilla roja para recibir a los reyes del surf-rock de nuestro país, los indiscutibles big riders del género. Hoy tocan... Los Coronas.
He aparcado en la puerta de la Sala Supersonic, la previsión dice que aquí es donde encontraré las mejores olas para cabalgar con estos quijotes. Me abro paso entre el nutrido número de asistentes, braceo rápido y agarro mi botellín de cerveza. Ya estoy preparado para que el oleaje me coja de pleno.
A las doce de la noche suben al escenario los cinco jinetes madrileños, inimitables cowboys mestizos. Fernando Pardo y David Krahe (guitarras), Roberto Lozano (batería), Javier Vacas (bajo) y Yevhen Riechkalov (trompeta), llegan a estas latitudes ataviados con sombreros y camisas corporativas negras.
Más de veinte años a sus espaldas, desde que Fernando y David fundaron el grupo en 1991, se notan nada más ver su puesta en escena. Comienzan con rostros serios y metidos en el papel de actores secundarios de Sergio Leone. Disparan el primer track, homónimo de su último trabajo, Adiós Sancho (2012). Clint Eastwood encendería su cigarro al escuchar los primeros acordes. Pausadas coreografías acompañan la carta de presentación mientras la genial trompeta de Riechkalov nos traslada al lejano oeste.
Después de la primera bala, desenfundan "Miss Alamo" y "Cleopatra Stomp", es hora de montarnos en la tabla. La Telecaster de Krahe se hace dueña de la noche, sus punteos constantes calientan las suelas del público y los primeros bailes no tardan en producirse. La temperatura empieza a subir. El sonido de la formación es inmejorable, no podría destacar a uno de ellos por encima del resto, todos rezuman calidad en cada instrumento. El show acaba de empezar y ya me doy cuenta de que esto es más que un grupo instrumental; no sólo interpretan canciones, contagian el alma que encierran cada una de ellas.

Fernando hace de maestro de ceremonias, presenta la formación y brinda las típicas palabras de agradecimiento a los presentes. Durante el directo, seguirá haciendo breves y acertadas introducciones de cada corte. Es hora de tocar palmas y acompañar a "La leyenda del solitario". Una genial mezcla de rock andaluz y surf-rock, buen lugar para brindar este curioso invento. Llegan más temas de su último disco, "Baila Lola", "Agente Triple". A medida que el tiempo avanza nadie se resiste a evocar otras épocas de bailes locos; el surf-rock está hecho para desmelenarse y, aunque estemos a miles de kilómetros, nada que envidiarle a la costa del Pacífico en cuanto a energía detonada en una pista, más bien al contrario. Os aseguro que nadie ajeno podría adivinar que esto es un directo de músicos de Madrid con un público de Cádiz. La locura va creciendo sin frenos. Cuando parece que el listón de la fiesta está bien alto, y tras "Rockaway Surfers", "Fuerte Comansi" y "Hey Cosacus", comienza el tiroteo más endiablado que he visto en mucho tiempo.
Es hora de sacar a la palestra la mejor dinamita que han fabricado estos señores durante años. Nueve discos como Los Coronas y dos como Corizonas (Arizona Baby aun se estarán pellizcando por la oportunidad de acompañarlos) aseguran un buen arsenal. Cartuchos como "Polk Salad Annie", "Supertubos", "Secret Agent Man" (Surfin Tenochtitlan – 2006), "Jinetes Radiactivos", "Flamenco" y "Big Wave Riders" (El Baile Final de los Locos y los Cuerdos – 2009) revientan a bailar a los presentes. El grupo alucina con la reacción, y eso que están más que acostumbrados a este tipo de respuesta por parte del respetable. Pero cuando Javier Vacas es secuestrado por las primeras filas del público, e izado por encima de nuestras cabezas mientras sigue tocando el bajo, el resto de la banda no puede contener sus caras de fascinación y placer con lo que allí está pasando. Posteriormente al concierto, Javier me confirmó que es la primera vez en su carrera que le sucede algo así, un auténtico subidón. Al aterrizar nuevamente en el escenario el grupo se viene arriba y continúan el genial repaso de toda su trayectoria, desatándose el torbellino.
Indiscutiblemente, su directo supera su trabajo de estudio, y no porque sus discos lo desmerezcan, sino porque esto no tiene definición posible, destroza expectativas y, lo más importante al fin y al cabo, saben crear auténticas fiestas. Puro Surf-Rock (en mayúsculas).
No se puede resumir en pocas líneas la bomba que ha estallado esta noche con Los Coronas en la Supersonic. Durante dos horas he visto personas volar, duchas de cerveza, pantalones arrancados... Nunca hubiese imaginado semejante locura. En un concierto de ellos, Tarantino se masturbaría, sin duda.

Los Coronas, auténtico show con gente volando, duchas de cerveza...


