Lana del Rey, yo ésta vez la quise
Por: María Camila Salinas. Fotos: archivo
Elizabeth Woolridge Grant, la cantante norteamericana conocida como Lana del Rey se ha quitado la espina de su irregular concierto en Barcelona hace cosa de un año.

9 de mayo de 2013 en sala La Riviera, Madrid
- · Grupos: Lana del Rey.
- · Público: Lleno [unas 1.500 personas]
- · Precio: 40 euros.
Elizabeth Woolridge Grant, la cantante norteamericana conocida como Lana del Rey se ha quitado la espina de su irregular concierto en Barcelona hace cosa de un año. Más allá del debate sobre qué parte de su ascendente carrera se debe al talento y qué otra a una cuidada estrategia de marketing... La Riviera se ha llenado y a la salida nadie estaba descontento. Yo tuve mis dudas pero al final ya puedo decir que yo ésta vez la quise.
Lana del Rey, sí hay muchos prejuicios a la hora de hablar de ella y más al pensar en acudir a un concierto suyo. Esta diva pop parece recién salida de cualquier poster estadounidense de los años 50 y aunque parte del público se informó en Madrid y sabía el riesgo que asumía... todo acabó bien. Digo riesgo porque Lana ha ofrecido shows en el Festival de Montreaux [Suiza] o el programa televisivo Saturday Night Live que dejaron bastante que desear, y aquí su paso por el Sónar 2012 nos dejó una actuación bastante sosa...
En La Riviera hemos comprobado que Lana del Rey, a día de hoy, tiene un directo brillante [aunque no siempre]. Está girando con una puesta en escena espectacular. Canta rodeada de palmeras, una bandera de Estados Unidos, leones de piedra, candelabros con velas encendidas... todo para adentrarnos en ese clima de paraiso que da nombre a su tour, "Paradise Tour 2013". Todo ello apoyado con tres pantallas mostrando videoclips y montajes visuales muy llamativos.
Producto del marketing o no, ella no deja indiferente a nadie. Ante un local lleno de fans acérrimos, con alguno de ellos contando que hizo noche junto a la sala para así asegurarse un puesto en primera fila, compartió su repertorio con una peculiar mezcla de público donde hubo abundancia de estéticas raritas y muchas flores en la cabeza para emular a la protagonista de la noche.
En su set list, sonaron hits como "Blue Jeans" y "Born to Die", trazando el primer éxtasis para quienes realmente sentían la música y la voz de Lana/Lizzie desde el primer minuto. Al sonar "Carmen", ya se prestó más atención. Viendo el concierto desde lejos, noté que la gente más mayor daba la impresión de estar en la sala para pasar el rato, curiosear y después contarlo. Respeto que cada quien haga lo que le parece pero es bastante molesto estar escuchando y sentir a tu lado cómo algunos hablan continuamente durante todo el concierto, algo que, me consta, no pasó entre las primeras filas.
Entre canción y canción, la vocalista norteamericana bajó del escenario repetidas veces para hacerse fotos con sus fans, firmar vinilos, discos, pósters y coger una variada cantidad de regalos de sus fieles.
Tras las frases pausadas de "God and Monsters", llegó su famosa versión de "Blue Velvet", y luego, orgullosa de su bandera, cantó "American".
También se marcó una breve versión de "Knockin on Heavens Doors" [ese gran éxito de Bob Dylan que resucitaron en los años 90 los Guns and Roses], clásico que coreó la mayoria del público.
"Young and Beautiful", banda sonora de "El Gran Gatsby" [remake con Leonardo DiCaprio], fue el último pelotazo de esta vocalista de New York. Después, mostrando más soltura que lo dicho en crónicas de otros bolos suyos, Lana del Rey se dejó llevar con una intro bastante larga para dar paso a una de las interpretaciones más emotivas del concierto: "Ride".
"Summertime Sadness" fue la siguiente en salir de su garganta y mientras nos recordaba que el verano se acercaba... llegó "Burning Desire" y el turno de la aclamadísima "VideoGames", justo antes de acabar la velada con "National Anthem". Y entonces, ella se pasó unos diez minutos con sus fans de las primeras filas mientras la banda alargaba la canción de un modo un poco innecesario, tanto es así que mucha gente se fue durante ese pasaje instrumental pensando que ella ya no cantaría más.
No hay duda, estamos ante un nuevo icono que muchas chicas y por qué no decirlo, incluso chicos, desean imitar. Tiene un punto rebelde, así lo mostró saltándose las normas antitabaco al pedir un cigarro porque lo necesitaba, y gasta maneras de diva a la hora de moverse en escena entre risas inocentes y no tan inocentes que salpican casi todas sus canciones.
A Lana la quieres o la odias. Y yo ésta la quise.
