Josh Rouse, cantautor yanki entre Brooklyn y Valencia
Por: Josep Bartual
Tener tan cerca a Josh Rouse es un agradable golpe de suerte, un grato guiño del destino. Hace unos años, el cantautor americano se instaló en Valencia.

28 de noviembre de 2008 en sala Black Note, Valencia
- · Grupos: Josh Rouse.
- · Público: Lleno [sobre 250 personas].
- · Precio: 15 euros anticipada, 18 en taquilla.
· Promotor: Tranquilo Música.
Tener tan cerca a Josh Rouse es un agradable golpe de suerte, un grato guiño del destino. Hace unos años, el cantautor americano se instaló en Valencia, tierra natal de su mujer, y aunque la playa parece que no le inspira tanto como su natal Nebraska, según deduzco al escuchar sus últimos dos trabajos, Rouse reivindica su talento en cada concierto.
Es capaz de fabricar grandes canciones, a medio camino del folk y el pop, y defenderlas de forma sobresaliente con sólo una guitarra por compañera de viaje. Una capacidad que remite a la magia de los más grandes. En Valencia se recuerda mucho la actuación de Jeff Tweddy [Wilco], cuando arrasó tras llegar a la ciudad sin más ayuda que su acústica, y esta actuación de Rouse nos recordó mucho a la de su compatriota. El repertorio de ambos logra mantener el aforo en completo silencio, disfrutando así cada uno de los matices de canciones amables y sinceras.
Lo cierto es que Josh Rouse no actuó en solitario, lo hizo con uno de sus músicos habituales sentado al piano. A ellos se unió Jesús Sáez [Polar] añadiendo colores desde la percusión. Sin embargo, todo sonó muy básico. A veces a base de una guitarra y piano, otras con dos guitarras y dos voces cálidas pero siempre ofreciendo lo suficiente para seducir a todo el público. El show sirvió para presentar The Best of te Rykodisc Years, disco recopilatorio de una trayectoria con dos trabajos que emergen por encima del resto: 1972 y Nashville.
Previsto como visita de doble sesión, viernes y sábado en el mismo local, Rouse repasó su carrera con plenitud, compartiendo su música con miradas de complicidad a uno y otro lado.
Además de sus grandes éxitos, el norteamericano se lanzó desde el trampolín del riesgo para hacer dos temas en castellano. Sí.... ¡has leido bien! El primero habla de un regalito de una madre, y el segundo, es una historia dedicada a Valencia con un marcado acento brasileño. Por si fuera poco, el músico estadounidense anuncia que su próximo disco podría incluir cuatro o cinco temas en ese idioma. Ya se verá... En cualquier caso, ese experimento parece todavía en fase muy embrionaria, aunque sonó divertido, y el público, cada uno de quienes llenamos la Black Note, se lo agradecimos con largas ovaciones.
