CRÓNICA: JD McPherson - Santiago de Compostela, A Coruña, Noviembre, 2011

J. D. McPherson, aquellos maravillosos años 50


Por: Fran Cuevas. Foto: archivo

J.D. McPherson, con vaqueros rematados en dobladillo y tirantes de granjero, sonríe incrédulo. Se pregunta por qué, a sus 41 años, en 2010 dejó de ser uno de tantos anónimos del rockabilly norteamericano.

JD McPherson, crónica de concierto

15 de noviembre de 2011 | Fran Cuevas. Foto: archivo
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15 de noviembre de 2011 en sala Capitol, Santiago de Compostela, A Coruña

  • · Grupos: JD McPherson.
  • · Público: Medio aforo, unas 400 personas.
  • · Precio: 10,5 euros en venta anticipada.
  • · Promotora: I Wanna.

J.D. McPherson, con vaqueros rematados en dobladillo y tirantes de granjero, sonríe incrédulo. Se pregunta por qué, a sus 41 años, en 2010 dejó de ser uno de tantos anónimos del rockabilly norteamericano para iniciar gira mundial con solo un disco publicado, Signs & Signifiers. El éxito de Imelda May, Kitty, Daisy and Lewis y ahora el suyo, reivindican la música de los años 50. Hoy, el iPod se pone tupé.

J.D. McPherson no empezó ayer. Y lo aclara en el escenario. Su álbum de debut, Signs and Signifiers, supera el circuito vintage de los festivales oldies y llega a un público mainstream y siendo un martes lluvioso, fue capaz de llenar medio aforo de la sala Capitol, que no es poco. Vaqueros azules, tupé corto de flequillo inquieto, rostro pálido, nada esconde que procede de Oklahoma, de esos Estados Unidos donde country y rock and roll comparten furgoneta y granero.

La primera sensación al escucharle es que su voz sintoniza con lo mejor de los años 50. Canta bien entre giros-gritos típicos de la energía de aquella época donde Elvis Presley y Little Richard eran vistos por la sociedad como el mismo demonio, uno blanco, otro negro.

JD hizo esfuerzos por hablar castellano, con un "buenas noches", un "hola Santiago", y un "disculpas mi español es malo", un detalle que siempre se agradece. Y ya desde el inicio, empezó a cantar y tocar, él y la banda, de forma impecable, limpia y clara.

A base de temas de dos minutos, cayeron unos 20 durante una hora y cuarto de concierto, intenso, sin apenas pausa. Su gran hit, el pegadizo twist "North Side Gal", fue el climax de la noche entre un repertorio que cuando apostó por temas lentos, como el oscuro "A Gentle Awakening" o la sensual "Signs & Signifiers" [lo mejor del disco] tropezaron con un murmullo general que les faltó al respeto, probando que muchos acudían a un encuentro social más que a un concierto cuando lo ideal sería conjugar lo uno y lo otro, ¿no?

McPherson, toca una guitarra Fender Telecaster con un cable blanco ensortijado hasta el suelo que refuerza el toque vintage, y en vivo demuestra mucha complicidad con Jimmy Sutton, contrabajo y productor del disco en su propio estudio, lleno de material analógico como el que tiene Jorge Doctor Explosion en Gijón.

La banda se completa con Alex Hall, con tupé rubio de rizos y gafas tipo Buddy Holly, y Jonathan Doyle, al saxo, algo tímidos o muy centrados en su papel de secundarios, aunque Doyle se marcó algún solo intenso.

J.D. McPherson fue cantante y guitarrista de The Starkweather Boys, una banda más clásica. Allí, él vestía traje formal y pelo engominado, por eso se le ve tan a gusto en su nueva etapa. De hecho, entre tema y tema, unas veces silbó el clásico "one, two...", otras tarareó el ritmo siguiente y hasta soltó alguna que otra broma como en la divertida "Wolf Teeth" y con su coro del... "ma... ma... ma... mamamamama... mama...", sonando cada vez más rápida...

El norteamericano procuró desfasarse en las partes instrumentales, demostrando que no se queda en el circuito retro, y que tocando la guitarra la banda se crece hasta el punto de marcarse tremendos cambios de ritmo instrumentales, detalles muy medidos, quizá demasiado medidos [lo que siempre genera cierta frialdad].

En temas acelerados como "Scandalous", que recuerdan al primer rhythm and blues de Bo Diddley, Richards, etc, McPherson animó al público a cantar el coro, consciente de que la sala no estaba para baladas ni tempos medios.

Tras marcharse muy aplaudido al cerrar el set inicial con un desfase instrumental espectacular, justo como debe ser todo fin de fiesta, el bis devolvió a escena a un músico de sonrisa feliz y gesto algo incrédulo, como si todavía le sorprendiera pasar en un solo año de anónimo a rocker subido al Tren de una gira mundial que dura y dura. Se giró hacia el bajista y le preguntó, "Farmer John?", y Sutton respondió.. "Yes, i´m farmer" [Sí, yo soy granjero], y ese tema, original de The Premiers, añadiendo un segundo corte vitalista para acabar ovacionado.

Ojalá le siga yendo bien y en la próxima gira le veamos reforzado con un pianista porque el plus que el piano da a cada tema en el disco hace que JD McPherson suene aun mejor.

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