Jarvis Cocker, el baile de San Vito acaba invocando a Lou Reed
Por: Pere Masramon
Diciembre en Barcelona, las tiendas llenas pero la pista de la sala Razmatazz también. Somos muchos los que estamos dispuestos a escuchar, tararerar y bailar con los temas del ex líder de Pulp.

22 de diciembre de 2006 en sala Razzmatazz, Barcelona
- · Grupos: Jarvis Cocker.
- · Público: Lleno.
- · Precio: 24 euros.
- · Promotora: Sinnamon.
Diciembre en Barcelona, las tiendas llenas pero la pista de la sala Razmatazz también. Somos muchos los que estamos dispuestos a escuchar, tararerar y bailar con los temas del ex líder de Pulp, un Jarvis Cocker que tras su etapa en banda pretende retomar su carrera con un rumbo más personal...

Foto: Jarvis Cocker
Cocker reúne a un público muy variado, el genio de ese brit pop que marcó los años 90 atrae a veinteañeros, treintañeros y gente de más y menos allá. Esa variedad de caras es todo un ejemplo de cómo estar por encima de modas y del pelotazo musical del momento que sólo busca el producto ( saludos a Risto Mejide).
Jarvis sale al escenario luciendo leñador style, es decir, viste camisa a cuadros, americana gris y pantalones de pana negra sujetados por un águila grabada en su hebilla metálica. La nariz sujeta sus típicas gafas de pasta al estilo Elvis Costello pero menos serio. No nos hace esperar. El show empieza a la hora pactada con la energía y la contundencia en escena propia del inimitable cantante de Sheffield, hoy acompañado por una banda con batería, bajo, dos guitarras y un teclado que completa una atmósfera ideal para esta noche que conmemora el aniversario de una sala de conciertos cuyo nombre guiña un ojo al repertorio de los Pulp. Un logrado juego de luces pone el resto del clima a una noche ya caliente antes de oirse el primer acorde...

Foto: Jarvis Cocker
A Jarvis Cocker le gusta el perfil de crooner pop hablador. Si no le has visto antes, te sorprenderá su naturalidad para echar una parrafada tras cada tema. No canta dos cortes seguidos sin conversar con el público a modo de monólogo interactivo. Explica experiencias de su pasado, comenta anécdotas sobre sus composiciones, habla de la Navidad e incluso, esta vez, se atreve a contar chistes cuando alguien del público le lanza unos calzoncillos o bragas que animadamente olisquea de forma repetida antes de colgar el regalo sobre el pie de micro.

Foto: Jarvis Cocker
El show es una lección de cómo se debe estar encima del escenario. Jarvis Cocker mezcla buen humor y clase en la mejor línea de la clásica compostura inglesa pero... cuando suena la música es otro. Basando el repertorio en las canciones de "Jarvis", su, hasta ahora, único disco en solitario, el británico confirma que cuando canta no para quieto ni medio segundo. Tiembla, grita, se mueve de punta a punta del escenario, gesticula nervioso, se araña, juega con el micro entre las manos, suda, salta, camina confuso, todo ello para probar que, te guste o no, siente lo que dice, siente lo que canta.

Foto: Jarvis Cocker
En hora y cuarto de concierto, no falta un hueco para el pop intimista, con un Jarvis cercano, sensual, natural en un bolo que al final no cuenta con la guitarra de apoyo de Richard Hawley (anota su nombre, su carrera en solitario es oro si te gusta el pop clásico). La noche se va acabando. Suena "Black Magic" y luego Jarvis hace una versión de "Satellite of love", tema original de Lou Reed que estaba en "Transformer" (1973), mítico disco del neoyorquino que fue producido por David Bowie y censurado en España por su portada con un paquete (no de tabaco) en primer plano.

Foto: Jarvis Cocker
Aplausos, regreso y fin de fiesta... Algunos echamos de menos la compañía de Hawley y un repertorio algo más largo pero... Jarvis Cocker se deja ver poco. Este año tiene previstos pocos bolos por Europa y verle cara a cara es un soberbio regalo de Navidad incluso para aquellos que no creemos en esas cosas. Lo dicho, feliz año nuevo y todo eso...

Foto: Jarvis Cocker


