Daft Punk, Massive Attack y Fatboy Slim, lo más espacial del Summercase Barcelona
Por: Pere Masramon
Un hola espacial, eso merece este nuevo festival de plan urbano, nada de acampar, a dormir a casa o a los bares. Un cartel y dos destinos.

14 de julio de 2006 en Parc del Fòrum, Barcelona
- · Grupos: Daft Punk, New Order, Primal Scream, The Cardigans, Massive Attack, Happy Mondays, Sigur Ros, Super Furry Animals, Starsailor, Adam Green, Astrud, Clovis...
- · Precio: Diaria: 70/80 euros. Abono: 105/120 euros.
- · Promotora: Sinnamon
Un hola espacial, eso merece este nuevo festival de plan urbano, nada de acampar, a dormir a casa o a los bares. Un cartel y dos destinos, dos días en Boadilla del Monte [Madrid] y dos en El Parc del Fòrum [Barcelona]... porque el indie, como los donuts, entra mejor de dos en dos.

Foto: Massive Attack
En cada sitio, 4 escenarios ofreciendo indie pop-rock y la electrónica, plato muy en la onda del FIB de Benicassim y con mucho grupo de la discográfica Sinnamon, que para algo organiza el evento.

Foto: Fatboy Slim
Empecé el maratón con Super Furry Animals. Les conozco poco si consideramos que tienen ya siete discos pero su directo rara vez falla. Se mueven mucho y transmiten buena vibración pop con toque sicodélico. Aparte de sonar bien, se apoyan en su habitual derroche audiovisual, muy bien integrado en el repertorio. Se les aplaudió mucho, tanto desde la primeras fila como desde el fondo de la masa danzante.

Foto: New Order
The Cardigans tampoco decepcionaron, se coreaban muchos de sus temas y regalaron un buen bis que se pidió a voz en grito. En vivo tienen más pegada que en los discos, cuyo sonido es más cómodo y se pliega más a las radio fórmulas.

Foto: Primal Scream
Con media hora de retraso, ante una pantalla negra que oculta la escenograía, esperamos a Daft Punk. Y... sale el dúo de París. Abren una parte del festival que con ellos toma un cariz diferente, la electrónica entra en escena, pop y house caminando de la mano de las bestias de los sintetizadores. Subidos a una pirámide gigante tipo filme de ciencia ficción, se sitúan a unos siete metros de altura, tres veces la altura del escenario, y empiezan una sesión con sus temas más bailables. Una locura con hits como "One more time", un repertorio intenso aunque, a ratos, algo machacón. Con todo, arrasan. Saben apoyarse en una iluminación efectista con flashes y luz multicolor de atrás a adelante... y todo el público se enciende. Eso sí, su estética cibernética de casco espacial está algo vista tras escucharles otras veces pero hay que reconocer que manejan bien los platos con temas a medio gas para calentar el ambiente y explotarlos luego soltando los beats sin freno...

Foto: Super Furry Animals
Tras esa hora con Daft Punk, peregrinación hasta otro escenario. Llegan... Massive Attack. Basan su repertorio en sus temas más conocidos, para qué complicarse la vida. La gente, entregadísima, flipa con el juego de luces que envía mensajes sobre muertos en Iraq y críticas a la política de Bush. Se marcan un buen show pero sin riesgo, muy de autoexaltación. Yendo a lo seguro, los británicos dejan un buen recuerdo general con ligero sabor a... esto ya lo he visto antes.

Foto: The Cardigans
Y llega el loco de la colina electrónica, Fatboy Slim. El excomponente de los House Martins nos tiene bailando hasta las seis de la mañana, pinchando a gran nivel. Nunca lo había visto antes y hay que reconocer que, aparte de buen paladar musical, no se corta un pelo, se mueve continuamente, rie, saluda, hace gilipolleces, sonríe... todo desde su trono, su escenario, protegido por las alturas y la mesa de mezclas. A eso llamo yo un fiestón. Dudo pero creo que él mismo se encarga de mover las luces desde su mesa y, si es así, tampoco lo hace nada mal.

Foto: Daft Punk
¿La organización? Bien, gracias... ;) No, en serio, todo ha funcionado bastante bien salvo las colas del primer día en la barra de tickets de bebida. Se ha ofrecido de todo y bien distribuído por el recinto, desde máquinas de tabaco a lavabos en cantidad...
Algunos se quejan de la excesiva puntualidad en el comienzo de cada actuación, algo a lo que aquí estamos poco acostumbrados, y que supuso más de una decepción porque por mucho que controles la hora, en un macrofestival es fácil perder la noción del tiempo, entre que vas de un lado a otro, bebes, comes o saludas gente... Casi todos los conciertos importantes rondaron la hora y media de duración.

Foto: Happy Mondays, cara a cara con la sicodelia pop del Mad-chester de los años 90
