Festival Reading, rock para dar y tomar a orillas del Támesis
Por: Sara Prieto Barrio
Reading es una pequeña ciudad inglesa a 70 kilómetros al oeste de Londres que, desde el año 1961, celebra un festival de música que se ha convertido hoy en el más veterano de Europa.

28 de agosto de 2009 en Festival Reading, Reading, Londres
- · Grupos: Artic Monkeys, Radiohead, The Prodigy, Ian Brown, Placebo, Vampire Weekend, Yeah Yeah Yeahs, Kings of Leon, Gossip, Friendly Fires, Brandnew, entre otras propuestas.
- · Público: unas 80.000 personas.
- · Precio: abono para 3 días a1 45 libras [unos 230 euros]
Reading es una pequeña ciudad inglesa a 70 kilómetros al oeste de Londres que, desde el año 1961, celebra un festival de música que se ha convertido hoy en el más veterano de Europa. Así, durante el último fin de semana de cada mes de agosto, las tranquilas y ajardinadas riberas del Támesis cambian de aspecto debido a una avalancha más o menos pacífica de unas 80.000 personas. Allí, durante cinco días, los caballos comparten sus pastos con campistas venidos de todo Reino Unido [apenas hay extranjeros] y todo se ve transformado para acoger más de 200 conciertos repartidos en cuatro escenarios y varias carpas habilitadas para ello.
Con unas infraestructuras tales, no es de extrañar que el cartel del Festival de Reading sea para enmarcar. Todos los que son o quieren ser alguien dentro del panorama de la música actual acuden a la cita para mostrar su mejor cara en el poco tiempo del que disponen sobre las tablas. Sólo los más grandes, título reservado este año a Kings Of Leon, Placebo, Radiohead, Prodigy, Bloc Party y Arctic Monkeys, tienen derecho a pisar el Main Stage durante hora y media. El resto de grupos aspirantes se pelean en combates sonoros de media hora ante un público más reducido. Y ahí es donde los británicos demuestran que la puntualidad es su punto fuerte. Aunque parezca imposible, las actuaciones en Reading se suceden sin ningún tipo de retraso durante 36 horas de música en vivo.
Y sigo con los tópicos porque también se cumple aquello de que todo inglés lleva un hoolligan dentro esperando salir en cualquier momento. Aparte de los incidentes en la zona de acampada, famosos dentro de la escena festivalera internacional, los conciertos son también el lugar de reunión para todo tipo de disfraces y actitudes festivas. Pirámides humanas, pogos y avalanchas van brotando en los diferentes escenarios, pero siempre desde un punto de vista bastante amistoso. Esa actitud tan activa del público hace que los grupos suelan quedar muy satisfechos con sus actuaciones. Pero eso no pasa siempre. Este año en Reading, hemos tenido ocasión de ver cabreados a los Kings Of Leon, que acabaron su concierto [bastante soso] estampando una guitarra contra el suelo en protesta por la mala acústica del lugar. Ya los amantes de Sex on fire u On call se tuvieron que conformar con versiones algo descafeinadas de sus temas favoritos.
El resto de grandes invitados del escenario principal causaron mejor impresión. Kaiser Chiefs cumplieron como siempre con sus estribillos pegadizos y un Ricky Wilson interpretando como nadie su papel de showman. Bloc Party [grupo que se despedía de forma oficiosa e indefinida del público británico al comentar que puede que no vuelvan a publicar un nuevo disco] y Prodigy, cada uno en su estilo, hicieron muy bien el papel de teloneros de Radiohead y Arctic Monkeys, respectivamente. Los chicos de Alex Turner presentaban ante el gran público los temas del álbum recién publicado Humbug, demostrando que han aprendido mucho de la mano de Josh Homme, y que ya no componen para que los niños de quince años bailen. El tiempo dirá si se han precipitado con el cambio.
Para Thom Yorke y compañía todo es más fácil. Sus incondicionales les permiten todo tipo de experimentaciones y ellos agradecen la confianza con espectáculos como el que tuvo lugar en el domingo del festival de Reading, con un repertorio donde hubo sitio para todo. Para la casi olvidada "Creep", inaugurando el set, para canciones clásicas como "Paranoid android", "Idioteque" o "Karma police" y la aún inédita "These are my twisted words". Para disfrutar al máximo, el público optó sabiamente por tumbarse en el césped y echar alguna mirada al cielo estrellado. La guinda vino de la mano del espectáculo lumínico y visual que acompañaba ese concierto de Radiohead.
Esto fue lo más destacado de entre los más destacado, pero todavía quedan por comentar los bolos de los otros tres escenarios, centrados en grupos noveles, indies y de rock duro. Nombres consagrados del metal como AFI o Lostprophets se codearon con la electrónica de Crystal Castles y Metronomy entre otros. En el apartado de descubrimientos a seguir de cerca, nos encontramos con White denim, Florence and the machine o Jack Peñate.
Y lo que queda en el tintero!
La falta de espacio y de tiempo material para abarcar tremenda oferta musical hacen que esta crónica sea un resumen imperfecto y escaso de lo que fue Reading '09, pero aquí queda este intento... mientras escribo una segunda entrega hablando sobre el ambiente de un megafestival como éste.

Foto: Ambiente en el escenario principal tras la actuación de Enter Shikari
