Erik Trufazz, el legado de Miles Davis
Por: Ricardo Carrillo de Albornoz
El trompetista Erik Truffaz, un jazzman sin miedo a la electrónica, tiene la rara capacidad de hacerte viajar con su música. En formación de cuarteto, ha inaugurado en Madrid el festival itinerante Jazz In Blue.

14 de febrero de 2012 en Teatro Lara, Madrid
- · Grupos: Erik Truffaz Quartet
- · Público: 300 personas [casi lleno]
- · Precio: 25 euros en venta anticipada, 32 taquilla.
- · Promotora: festival Jazz In Blue
El trompetista Erik Truffaz, un jazzman sin miedo a la electrónica, tiene la rara capacidad de hacerte viajar con su música. En formación de cuarteto, ha inaugurado en Madrid el festival itinerante Jazz In Blue, ciclo con conciertos en otras siete ciudades desde febrero a mayo. Escucharle es como imaginar a un Miles Davis nacido en Suiza... La trompeta de ambos tiene algo enigmático.
El trompetista franco-suizo Erik Truffaz forma parte del selecto grupo de artistas del mítico sello Blue Note, discográfica fundamental para apreciar el mejor jazz del siglo XX y que en este XXI lleva varios años abriéndose a otros estilos, como prueba la edición de discos de vocalistas como Norah Jones, más cercana al pop que al jazz o del último álbum de la brasileña Marisa Monte.
La música de Truffaz se caracteriza por un estilo contemporáneo e innovador [legado de Miles Davis], un repertotio que sabe mezclar con equilibrio la experimentación electrónica con unas profundas raíces en el jazz. En esta ocasión, el francés vino acompañado de una estupenda banda formada por Marcello Giuliani, al bajo eléctrico; Marc Rebata, a la batería; y Benoit Corboz a los teclados.
Juntos, en cuarteto, se han encargado de abrir la nueva edición del ciclo Jazz In Blue, festival itinerante que durante tres meses continuará con músicos de la talla de Joe Lovano, The Bad Plus o Robert Glasper, en un ciclo itinerante qeu pasa por Málaga, Barcelona, Murcia, Madrid, Bilbao, Avilés, Valladolid y Santiago de Compostela.
En Madrid, el espectáculo comenzó con un ambiente hipnótico. Un clima especial dibujado por las texturas electrónicas de Benoit Corboz [muy palpable en "Mechanic Cosmetic"] y la delicadeza de la trompeta con sordina de un Truffaz siempre elegante. Sobre el escenario, se palpaba al minuto que la banda iba sonando perfectamente engrasada, destacando la complicidad del protagonista, un instrumentista que escucha con los ojos cerrados los solos de cada uno de sus compañeros, uno de esos gestos que auna pasión y respeto.
A medida que avanzó la noche, fueron interpretando diversos temas su último disco, In Between, cortes mezclados con otros éxitos de trabajos anteriores. Durante el show, los solos llenos de lirismo del jefe de la banda se alternaron con explosiones de ritmo cuya mezcla de electrónica, funk y drum’n’bass lograron contagiar su intensidad a un teatro casi lleno.
Al final del concierto, el batería añadió una simpática improvisación realizada con el procesado digital de su voz a base de retardo y distorsiones, probando
a grabar ruidos que hacía salir de su boca, que repetía y montaba sobre otros ritmos salidos de la batería, pidiendo la participación del público y la de sus compañeros, derribando juntos la cuarta pared que separa a unos y a otros.
El público despidió de pie a los cuatro músicos, y ellos saludaron en un castellano salpicado de inglés al cierre de una actuación que fue divertida e intensa, digna de una etiqueta como la de Blue Note Records, y de ese jazz del siglo XXI que avanza sin negarse a mirar atrás, donde las notas de Davis y otros maestros aún resuenan a poco que cierres los ojos.
