Elliott Murphy & y Olivier Durand en Coruña
Por: Paco Ramos. Foto: archivo
Tiene mucho mérito lograr un lleno a mitad de semana en plena cuesta de enero, pero Elliot Murphy lo ha logrado. Este rocker estadounidense vive en Paris desde hace 20 años y se ha convertido en un clásico de las giras de otoño-invierno.

18 de enero de 2008 en Teatro Colón, A Coruña
- · Grupos: Elliott Murphy y Olivier Durand
- · Público: Lleno.
- · Promotora: Fundación Caixa Galicia.
Tiene mucho mérito lograr un lleno a mitad de semana en plena cuesta de enero, pero Elliot Murphy lo ha logrado. Este rocker estadounidense vive en Paris desde hace 20 años y se ha convertido en un clásico de las giras de otoño-invierno, sobre todo aquí, donde trabó amistad con los asturianos Stormy Mondays, cuyo sello, Dusty Rose Records; ha editado varios trabajos suyos.
Ante un auditorio con mucho cuarentón y cincuentón, Murphy y Durand adelantaron parte de los temas de su nuevo disco, Coming Home Again, alternados con cortes de trabajos anteriores y sus habituales versiones. Esta vez, hizo una adaptación del "L.A. Woman" de los Doors, que duró cinco minutos, y que fue uno de los momentos más aplaudidos, con un frenético crescendo que acabó poniendo en pie a medio teatro.
A pesar de ser un dúo, ellos actúan como si llevaran una banda detrás, con una estudiada actitud de ataque, demostrando la maestría que tienen en este formato, sin dejar que el escenario se los tragase… más bien, al contrario. Murphy y Durand saben mezclar la energía y el romanticismo del rock and roll, sacando partido al juego de guitarras, metiendo alguna armónica blues por el medio; y alternando las voces con chulería y buen humor, de hecho, hicieron varios chistes en inglés que fueron muy jaleados por el público. También hicieron una versión del "Shout", canción popularizada por los Beatles, en medio de un repertorio con tres bises, el último de ellos ya con la microfonía de la sala desenchufada, yendo de lado a lado del escenario, cantando en plan cabaret.
Aunque casi todo el mundo parecía encantado, a algunos se nos hizo algo largo el concierto, porque casi dos horas de show en acústico es tentar demasiado al demonio del aburrimiento; aunque
Elliot Murphy lleva años burlándose de su estampa, y cuando corre riesgos… lo hace porque puede.
