Dellafuente en el Metropolitano, despedida que suena a final de una era
Por: Adrian Kysella Martínez (Fotos: organización + A. K)
Más que un concierto Dellafuente transformó el estadio Metropolitano (Madrid) el pasado viernes (20 de junio) en un espectáculo inolvidable de agua, fuego y emoción, firmando una despedida que se sintió como el final de una era en al urbana.

20 de junio de 2025 en Estadio Riyadh Air Metropolitano, Madrid
- Artista: Dellafuente.
- Lugar: Estadio Riyadh Air Metropolitano (Madrid).
- Público: Unas 65.000 personas - lleno -sold out. .
- Precio de las entradas: Desde 39 euros.
- Promotora: MAAS.
Lo que ocurrió con el concierto de Dellafuente en Madrid el pasado 20 de junio en el estadio Metropolitano no fue solo un concierto, fue una especie de despedida a lo grande. El artista granadino, que lleva más de una década redefiniendo el género urbano en España, reunió a más de 65.000 personas para firmar una de las noches más memorables del año 2025. Entre fuego, fuentes de agua y un desfile de colaboradores, Dellafuente convirtió un estadio de fútbol en su propio templo.
Desde que se abrieron las puertas ya se sentía un ambiente especial, con mucha gente luciendo bufandas al cuello como si fuera una final de fútbol, y elásticas con el lema "Dellafuente F.C.", y esa emoción que solo provocan los grandes eventos. A las 21:55 horas, con 45 de retraso que se hicieron eternos, las luces bajaron y arrancó el espectáculo con “Bailaora”. El estadio Metropolitano explotó, no solo por la canción, sino por la puesta en escena del músico andaluz: en el centro del recinto, una gran fuente iluminada formando el logo de Dellafuente, mientras los chorros de agua subían y bajaban al ritmo del beat.

En algo más de 90 minutos, Dellafuente repasó su evolución musical en 32 canciones. Cantó temas de Torii Yam como "13 Preguntas", "Veneno", "Ylloro" o "Al vacío", pero si algo no faltó en esta noche mágica fueron los invitados.
La primera persona en subirse al escenario fue Judeline para frasear "Romero Santo". Le siguió Lia Kali en "Fosforito", "‘Flores’" y "‘Flores pa tu pelo",’ con Pepe y Vizio, los chorros de agua se convirtieron en llamas de fuego enormes cuando entró Taifa Yallah para cantar "‘400 demonios"’ y "Corazón de agua", un proyecto de rock.

Sentado en un sofá a un lado del escenario apareció después Rels B con "Buenos Genes", "Malicia" con Amore... Además, Rvfv también estuvo presente para cantar juntos "K alegria" y uno de los momentos más esperados del concierto fue la aparición de Morad, artista con el cual suma varios temas a su lado, aunque cantaron su mayor hit, "Manos rotas. Cada aparición elevaba aún más la emoción del público y la intensidad del show.
Dellafuente no solo se quedó en el ahora, sino que viajó al pasado para recitar míticos temas de sus primeros años, entre ellos "Dile", "Te amo sin limites" y "Al vacío".

Tampoco podían faltar en una cita así joyas como "Sanuk sabai saduak", "Cuéntamelo" (con la base cambiada), "13/18", "Veneno" que cantó en acústico y "A lo mejor", que sonó junto a Antonio Narvaez de DJ.
Todo esto terminó con el momento más nostálgico de la noche, que brotó con "Consentía", canción que justo este año cumple una década. Mientras sonaba, el estadio entero se iluminó con los móviles del público, como si las gradas se transformaran en un cielo estrellado.

Ese fue un final cargado de emoción, de esos que se sienten más en el pecho que en los oídos. Uno de los momentos más íntimos llegó cuando apareció un pianista que acompañó a Pablo al cantar "Una Gota". Se generó un silencio absoluto en el estadio y fue ahí donde soltó una frase que nos dejó a tod@s de piedra: "De alguna forma esto es una despedida". No dio más explicaciones, pero el público entendió que se acababa una etapa.
Dellafuente no necesitó anunciar nada con mayúsculas para dejar claro que algo se termina. Lo dijo con gestos, con símbolos, con canciones que han marcado una época y un directo que se sintió como un adiós disfrazado de celebración. Lo del Metropolitano no fue solo un concierto: fue un acto de cierre, un ritual de fuego, agua y memoria en el que el artista se entregó por completo. Si esto fue una despedida, fue una de las más grandes que ha visto la música en España. Y los que estuvimos ahí lo sabemos: fuimos parte de algo irrepetible.

Puede que no lo dijera del todo claro, pero todos notamos que algo terminó en el Metropolitano. Dellafuente no sólo repasó su carrera en este primer concierto en Madrid (más uno segundo este sábado 22), celebró su carrera y la cerró con una puesta en escena inolvidable, rodeado de amigos, de fuego, de agua y de miles de personas que lo han acompañado en este viaje. Esa noche no terminó un concierto, terminó una era, y lo hizo con el alma empapada y el corazón ardiendo.
