Coque Malla da un concierto inolvidable en las Fiestas de Bilbao Astena Nagusia 2025
Por: Jon Sarasate (Foto: web Coque Malla)
Coque Malla gira para festejar sus 40 años en la música y tras su espetacular concierto en la Aste Nagusia 2025 de Bilbao, cada fecha suya debe ser de asistencia obligada.

18 de agosto de 2025 en Abandoibarra, Bilbao
- Grupo: Coque Malla.
- Lugar: Abandoibarra (Bilbao).
- Público: Unas 5.500 / 6.000 personas.
- Promotora: Ayuntamiento de Bilbao - Aste Nagusia 2025.
Coque Malla encara en la actualidad una gira de conciertos en 2025 donde celebra su 40 aniversario en el mundo de la música y después de acudir a su tremendo concierto en Bilbao, hay que seguirle en cada bolo. Tras la fatídica noche inaugural del recinto grande de conciertos de la Aste Nagusia 2025, situado en Abandoibarra, donde se cancelaron las actuaciones del sábado porque no se montó a tiempo el escenario, el bolo de este lunes 18 de agosto del músico madrileño tapo con felicidad esa primera amargura (suspendieron el sábado los bolos de Kai Nakai, Maren y Olatz Salvador).
El concierto de Coque Malla en las fiestas de Bilbao llegaba meses después de actuar en el Palacio Euskalduna, cita a la que aludió en un inició de actuación festiva en Abandoibarra, con buenas luces, mejor sonido, una pantalla de vídeo a la derecha para quienes estaban más lejos, y una al fondo, que alternó clips e imágenes de apoyo a una cuidada escenografía, mimada lo justo para ayudar sin eclipsar la actitud rock que irradia el que fuera líder de Los Ronaldos.
De esa etapa en dicho grupo, Los Ronaldos, sonó de inicio: "Por la noche", un corte imparable, puro rock and roll de veta stoniana que puso las cosas claras: "Va a ser un concierto de canciones, sin nostalgias... Y no faltará la que suele sonar en todas la bodas", dijo Coque tras decir un "Gabon Bilbo, gracias por venir".
Al rato tocaron la alegre "Este es el momento", de la banda sonora de la película de Javier Fesser, "Campeones", perfecto tempo festivo con toque swing para sacar todo el jugo a una banda de ocho componentes, con cuatro metales, más bajo, guitarra, teclados y batería, sonando de diez. "Espero que lo esteis pasando tan bien como nosotros, no lo debería decir pero aquí arriba... estamos gozando como perros", contó un Coque Malla tocado con camisa brillante (lentejuelas).
Rebajaron el tempo con la emotiva, "La carta", con una imagen de la madre de Coque, la actriz Amparo Valle...
Y llegó, llegó, ¡como no!, la cancón de las bodas, esa composición llamada "No pedo vivir sin ti", que interpretaron en una versión con arreglos algo dispares al original, un buen pacto para satisfacer al público y además mostrar inquietud creativa. Ese tema, por cierto, apareció en un EP de 2007 durante la fugaz (y triste, ya que dieron bolos flojos) reaparición de Los Ronaldos, una canción convertida luego en hit masivo al sonar en un spot de Ikea.
A esas alturas del bolo, Coque Malla invitó a sumarse al escenario a "un músico vasco aunque, lo siento, es de Donostia... ¡El Pirata!". Así presentó el madrileño a su "gran amigo" saxofonissta, un músico que formó parte de la banda televisiva de Andreu Buenafuente (junto a Litus, Pablo Nocoa y otros musicazos)... Al sumar un metal más, el escenario volaba, con Coque yendo y viniendo, y mostrando poses enérgicas encima de los amplis para enervar (aún más) a un público volcado. Tuvo ratos además para acordarse "de los garitos de Bilbao donde toqué antes menos público y aprendí mucho", dijo, y dedicó una canción a sus amigos "Dani Martín y Rulo".
"Un lado rojo, un agujero", temazo del disco "¿Revolución?" (de 2019), demostró que en escena tocaba un banda rica en matices, igual en tempos de rockera patada al aire ("Elvis está vivo, Chuck Berry también", dijo Coque en dos momentos de la noche) que en las baladas o tempos medios. En resumen, clase y talento en equipo.
Camino de la hora de bolo, sonando alto y claro desde el segundo uno, algo atípico en un recinto festivo (suelen primar las prisas y ciertos descuidos organizativos, sea en una ciudad o en un pueblo), Coque Malla anunció la despedida, dando las gracias y reiterando lo que palpábamos cada persona presente en Abandoibarra, que él disfrutaba en escena mientras los demás, como cómplices, hacíamos lo mismo.
Antes del bis, evocó otra vez la energia de Los Ronaldos, con la pegadiza "Adios papà", y ya en la prolongación (hizo hora y media, incluyendo ese alarge de unos 25 minutos), se desató el clima bailongo con los riffs y crujidos de guitarra del "Guardalo", antes de meter un matiz de soul latino con "Sabor salado" (hoy un clásico, pero en su momento, parte de un disco incomprendido) de cara a un hermoso final como la luna en nohe de cielo abierto ya que cantó ccomo cierre: "Me dejó marchar", esa delicia contenida en el disco de Coque, "El último hombre en la tierra" (de 2016),
Coque Malla, a sus 56 años, parece un chaval, cantó, saltó y bailó en el bis usando ya otra camisa, una negra con lunares, más elegante, perfecta despedida para una noche inolvidable. Y no exagero ni un ápice. Pocas veces fue tan divertida en Bilbao una noche de lunes.

