Alice Cooper, más fuerte que el crepúsculo
Por: Marisol Blanco. Fotos: La Ganzua
Alice Cooper es un grande, uno de los más grandes. Te pasas el año yendo a conciertos, algunos te parecen buenos pero... ves en directo a esta estrella del rock y descubres que la mayor parte de los directos son de segunda división.

27 de noviembre de 2010 en Multiusos Fontes do Sar, Santiago de Compostela, A Coruña
- · Grupos: Atlas + Alice Cooper
- · Público: Sobre 3.500 personas.
- · Precio: 30 euros anticipada / 35 en taquilla.
- · Promotora: Sweet Nocturna / Ciclo Xacobeo Importa.
Alice Cooper es un grande, uno de los más grandes. Te pasas el año yendo a conciertos, algunos te parecen buenos pero... ves en directo a esta estrella del rock y descubres que la mayor parte de los directos son de segunda división. Cooper tiene 62 años, es un mito, jugó al golf en Madrid para relajarse en medio de esta gira pero, encima del escenario de Santiago, sonando impecable, probó que tiene un show insuperable.
"School`s day", "Días de colegio", canción que fue número uno en Inglaterra en 1972 le basta para arrasar. Así ha abierto su noche en Galicia y así la ha cerrado tras algo más de hora y media de concierto. El vocalista de Detroit es un clásico que domina las claves de ese espectáculo llamado... rock and roll de estadios. Le ves actuar delante de tres mil y pico personas y le notas tan solvente que entiendes por qué ya llenaba estadios de beisbol a mediados de los años setenta. Su repertorio sigue anclado allí, su glam rock, tan imitado luego, no inventó nada a nivel instrumental pero sí innovó a nivel escénico y aun le saca partido a su siniestro circo teatral. No precisa laser ni pantallas gigantes, funde el hard rock y el show como casi nadie, por mucho que su discípulo Marylin Manson, haya aprendido algunos trucos suyos de buena magia negra.
Lo de Cooper deprime y anima. Le ves, con una banda de músicos sobrados, y entiendes que el noventa por ciento de los grupos juega en la tercera división. Él es la élite del rock, un infierno donde no hay clase media. Parte del equipo de esta revista que fue a verle a Sar, vio en el mismo sitio a Fito y Fitipaldis días antes y decían... "Fito sonaba muy bien pero... al lado de esto..." Uno de sus clásicos, "Poison" [Veneno], sonó a la media hora y estalló el pabellón.
En las tablas, con bien pensadas rampas para que le viéramos en todo momento, Cooper apenas paró. No faltaron las inyecciones letales, la guillotina, la horca, la enfermera del siquiátrico, los gañanes, su tema cantado en silla de ruedas, la muñeca hinchable, el streap tease de la doctora vampira, la espada, los globos gigantes que estallaban con confeti y su genial reparto de collares [tiró docenas al público] al cantar "Dirty Diamonds" [Sucios diamantes], lanzando algunos desde su boca mientras el guitarra solista repartía púas [también lo hizo tras acabar el show; detalle que demuestra cómo cuidan a su público].
Tras casi una hora, cuando la banda, muy curtida y entregada al show [alentando muchas veces las palmas] hizo su break instrumental más largo [de los varios que salpicaron el set list, Alice Cooper, no lo olvidemos, tiene 62 primaveras]... la estrella subió cutro metros más. Alice apareció subido en lo alto de unas decadentes escaleras sombrías, báculo en mano, con su chaqueta de araña, moviendo dos brazos, repletos de patas rasposas, repartiendo bendiciones y cantando "Vengeance is Mine" [Mia es la venganza] con el pabellón loco, demostrando cómo se debe manejar el crescendo de un directo, algo obvio que muchos grupos o músicos eluden sin que nadie sepa por qué.
Por cierto, ese tema fue de los pocos de la última etapa que Cooper incluyó en una noche basada en sus discos de los años 70, y donde remató la faena abriendo el bis con "Elected" [Elegido], cantada por todo el mundo, y con él luciendo chistera y chaquetilla de lentejuelas, con su bastón de mago del horror, de un horror que no se muestra del todo pero que inquieta detrás de cierta escenografía inocente, casi infantil, que sus ojos pintados pintan de sombras sinceras. Ya no come animales en escena, ya han llovido las décadas, pero Alice Cooper que dijo "Thank you Santiago" y... "Gracias Santiago", en un apoteosis, sigue siendo necesario para creer en un paraiso donde haya algo más que dias de nubes, porque no hay dia sin sombra, él ayuda a tenerlo presente.
Repitió "School´s Out" en el cierre, cantando vestido con una camiseta negra con una cruz roja como guiño al camino de Santiago, y todos salimos contentos, peregrinando hacia las calles, entendiendo que hay conciertos que valen 30 o 35 euros que acaban siendo baratos [bueno, casi]. Así de claro.

Foto: Parte de la escena fan de Alice Cooper; que se llevaron desde el track list hasta billetes, collares...
