Ainara LeGardón... escenarios de maestría humilde
Por: Sara Prieto Barrio
Ainara LeGardón ha presentado en Madrid "Forgive me if I don´t come home to sleep tonight", tercer disco de una carrera labrada en escenarios de maestría humilde.

13 de noviembre de 2009 en sala Moby Dick, Madrid
- · Grupos: Ainara LeGardon.
- · Público: Media entrada [unas 100 personas].
- · Precio: 9 euros / 13 euros con disco.
- · Promotora: Winslow Lab.
Ainara LeGardón ha presentado en Madrid Forgive me if I don´t come home to sleep tonight, tercer disco de una carrera labrada en escenarios de maestría humilde, dando pasos de poco ruido pero logrando mucho avance. Acompañada por Alfons Serra y Javier Diez-Ena, Ainara confirma que maneja como pocos los polos que unen rock y folk.
Ainara LeGardón edita este nuevo trabajo con su sello Winslow Lab, igual que hizo con los anteriores. Como novedad, ha grabado en los estudios Hambre y Ganas, también suyos. Hasta llegar a este punto de control sobre su carrera, esta bilbaina ha recorrido mucho camino. Debutó como cantante en Onion [1994] y tras disolverse aquella banda, debutó en solitario en 2003 con In the mirror, logrando buenas críticas con su receta folk rock. En 2005, Each day a lie agranda su eco fuera de Madrid, actuando igual en el desaparecido CBGB de Nueva York que en festivales como Primavera Sound o el FIB.
Su fiel escudero, el batería Carlos Torero, da su relevo al percusionista Alfons Serra [Nisei], que con Javier Díez-Ena al theremin y al contrabajo ayuda a Ainara a trazar una puesta en escena íntima y escueta no exenta de una tensión electrizante.
Guitarra, camisa de cuadros, melena suelta tapando a ratos su cara. Ainara sube titubeante al escenario, termina de afinar mientras sus músicos toman aire y deja caer los primeros acordes de "Dry years", ya sin titubeos. A medida que avanza la canción, su voz cobra fuerza que no perderá durante hora y cuarto.
LeGardón grita y conmueve en vivo más que en disco. El directo le sienta muy bien. Tras el segundo corte, también extraído de Each day a lie, desde un tono cercano, nos agradece la asistencia "en un día tan especial".
Es entonces cuando empiezan a sonar canciones nuevas que nos cogen a todos por sorpresa. No conocíamos nada de Forgive me if..., salvo por leves adelantos colgados en Myspace. El concierto se convierte, por tanto, en una prueba para Ainara, deseosa de testar su nuevo material. A juzgar por las caras del público, su apuesta tiene muchos cómplices.
En mi caso, caí fascinada por la capacidad de estos tres intérpretes para extraer nuevos matices de los instrumentos. No es habitual ver contrabajos trucados o theremines en una actuación de rock...
Mientras tanto, Ainara le declara la guerra a un amplificador en las últimas canciones ["vamos a romperlo", dijo), con Javier arañando las cuerdas de todas formas [im]posible, con los instrumentos quejándose en medio de un paisaje un tanto teatral.
Suenan "The death most desired" y "Weighless", también del nuevo trabajo, y luego... "14 hours", un clásico dentro de su repertorio. Ainara va picoteando de un álbum y otro, ahora sola, ahora acompañada [siempre en rica sincronía con la banda].
Los aplausos no cesan. Ella saluda agradecida. Agarrada al mástil, Ainara olvida las miradas y al atacar un solo, huye del público buscando el abrigo del amplificador, tocando con los ojos cerrados, viajando lejos...
En los bises, LeGardón sube sin compañía. "Tengo un subidón que no sé cómo voy a tocar lo que viene", dice con deje sincero. Toca sin problemas, es más, también canta. Su rock oscuro también deja sitio a las voces dulces como prueba ese instante, el más íntimo del recital.
Vuelve la banda. Ella tiene un as reservado. Se suelta, empieza a balancearse, a enredar los pies entre los cables. El tema acaba, recupera la calma y se despiden. "Espero que hayáis disfrutado, nosotros desde luego... muchísimo".
Sí... disfrutamos muchísimo en una noche de sintonía plena.


