Lo más fuerte para mí del concierto en Madrid de Van Morrison fue el arranque. Me sorprendió el público que había convocado el cantante irlandés, en gira con un último disco llamado Duets: re-working the catalogue. Allí había todo tipo de gente: desde corbatas a zapatillas New Balance, y eso es algo que me encanta. Desde gente mayor a niños. Morrison cantó ante un público, todo, muy entregado y atento, sin parar de ovacionarle a él y a sus músicos a lo largo de toda la noche. La distribución de la sala, el Teatro Circo Price, es chulísima. No conocía el recinto antes de esta actuación y me flipó. El escenario con luz azul y vacío me provocó un vuelco al corazón. Aluciné con la recepción que se llevó Van Morrison al salir al escenario ante un auditorio lleno. Me encantó verle de cerca: sentir su energía, su estética y su rollo a pesar de su avanzada edad [cumplió 70 años el pasado mes de agosto]... los reyes tienen ese flow. Esa noche estaba a tope el señor. Ya con la primera nota empezó la euforia. Tocó el saxo y la armónica varias veces durante su actuación y fue una verdadera pasada. Eso si, al final desapareció. Dejó a la banda sola y nunca dijo adiós. El resto es historia y no quiero contaros más porque me lo quedo para mi... Amor. ------------------------------- Pedro Pablo Isla Actor