Jordi Savall es un músico y director de orquesta catalán de prestigio transfronterizo que está logrando aplausos más allá de su estilo tras renunciar al Premio Nacional de Música 2014 otorgado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Savall ha hecho pública una carta explicando sus razones, muchas afines a todos aquellos que lamentamos vivir en un país de países donde un IVA del 21 por ciento muerde tanto a la creatividad como a la industria cultural. Savall elude el premio y su dotación de 30.000 euros al considerar como insuficientes los esfuerzos del actual Gobierno en defensa de las artes y las ciencias. Así, da un puñetazo en la mesa que ya dieron en los últimos años otros, caso del escritor Javier Marías, el escultor Santiago Sierra, el diseñador gráfico Daniel Gil y la compañía teatral Els Joglars con una gran diferencia, Savall renuncia en el momento que más crecen los recortes culturales al tiempo que aumenta la nómina de políticos corruptos. Esta misma semana, un portavoz de la Asociación de Promotores Musicales denunciaba en la emisora pública Radio 3 que mientras aquí pagamos ese 21 por ciento de IVA en muchos países de Europa ese impuesto ronda el 5 o el 7, lo que explica por qué hay giras que no pasan por aquí y por qué la industria musical pierde empleo. El barbado Jordi Savall, quiera o no ser ejemplo de nada ni nadie, acaba de lograr el invisible premio nacional en defensa de la cultura. Al renunciar a un galardón y un premio que cada quien está en su derecho de recibir si así lo desea, Savall ha convertido su gesto en un grito al mundo en nombre de quienes no nos resignamos a que todo aquí sea fútbol , Gran Hermano y tarjetas negras que pagamos todos. ---------------------------------
por Xabier Sanmartín Cuevas