Todos lloramos pero unos más que otros. Lo dijo Rubalcaba y alguien antes que él: en este país se entierra muy bien. Y todo es vanidad. Así se titula el disco de homenaje a Javier Krahe lanzado en 2004 por 18 Chullos, ese sello independiente fomentado por muchos de los implicados en un álbum editado una década antes de que Krahe se convirtiera al morir en Trending Topic en Twitter, esa red social de necrofilia galopante. Javier Krahe ha ido a su aire toda la vida. Le entrevisté un par de veces, solo una en persona y me distraje viendo cómo hacía bolutas de humo con el pitillo y mirando si había fronteras entre persona y personaje, un rastreo tan natural como obsceno. Humor, amor y libre pensamiento son el triángulo amoroso que llena las infidelidades, besos y sopapos de sus canciones, un repertorio tan romántico como escéptico. Ese es el pilar del Krahismo, un cantautor barbicano de fraseo rojo, como lo es esta revista de música donde nos hemos hartado de incluir sus fechas de conciertos en la Agenda año tras año aunque costase dar con ellas porque él era así y su entorno, por lo que comprobé en esas entrevistas, convivía con ello sabiendo que no hay rosa sin espinas, sabiendo que Krahe nunca sería Joaquín Sabina porque para eso hay que decir que si ante cosas que Javier NI MIRARÍA. Bares, calles, noches largas como la sombra de un gigante, mujeres... muchas, a veces contando veinte por cada una cual elegante truhán de un parchis sin fichas. Protesta, mucha, censura sufrida, alguna, igual de rojos que de azules, Javier Krahe sin igual. El citado tributo en doble cd incluye el documental titulado... Esta No Es La Vida Privada de Javier Krahe, una película de Ana Murrugarren y Joaquín Trincado. Estos días hay tanto luto interesado que merece la pena recordar quienes y de que modo apostaron por Krahe y el Krahismo antes de que se le apagaran los ojos una noche en Zahara de los Atunes, Cádiz: Disco 1: Y todo es vanidad, Rosendo Abajo el Alzheimer, Enrique Morente Villatripas, Jesús Cifuentes Sábanas de seda, Alejandro Sanz Carne de cañón al chilindrón, Pilar Bardem y Luis Tosar Si lo llego a saber, Pablo Carbonell Hoy por hoy, Gemma y Pavel Nembutal, Lichis Ron de caña, Jimmy Ríos Nos ocupamos del mar, Mónica Molina Paréntesis, Pepín Tre Once años antes, Joan Manuel Serrat Alta Velocidad, versión masculina,, Iñaki Gabilondo Cuervo ingenuo, Moncho Alpuente. Disco 2: Don Andrés Octogenario, Joaquín Sabina Sobresaltos de plata, Diego El Cigala Dónde se habrá metido esta mujer, Julián Hernández Pijama blanco, Luis Eduardo Aute Un burdo rumor, Santiago Segura Salomé, Javier Ruibal La perversa, Leonor Miguel Ríos La hoguera, Eva Durán y Nono García Días de playa, Pedro Guerra En la costa suiza, Carmen París Antípodas, El Gran Wyoming y Maestro Reverendo Mi mano en pena, versión libérrima, Albert Pla Alta Velocidad, versión femenina, Annick Bloyard La yeti, la parte de la 1a parte, Diego Carrasco. -------------------------------
por Xabier Sanmartín Cuevas / Periodista