Creíamos que tenía cuatro manos pero no. Creíamos que tenía siete vidas pero no. Se llama Gary Moore, dos manos, una guitarra y un corazón de blues and rock... que dejó de latir en 2012, en Málaga por cierto. Músico criado en la tradición intensa del rock y el folk de esa bandera musical llamada Irlanda, Moore inició su carrera en 1973 y tras casi veinte años de camino centrado en el hard rock, al doblar una esquina se encontró en un cruce con ese anónimo sin padres llamado éxito. En 1990, la edición del disco Still Got the Blues le convirtió en dios. Ese álbum puso de moda el blues a nivel comercial y aunque algunos le tiraron botellas a la cabeza por usar temas de viejos maestros sin suerte como Willie Dixon o JOhnny Guitar Watson... Ya nunca repitió ese triunfo a nivel de ventas pero tampoco tuvo que tocar en el metro. Y hoy, en 2015, otro gran músico, JORGE SALÁN, otro hijo del rock and blues, busca, a su medida, la repercusión que su carrera merece. Durante cuatro o cinco años, Jorge fue parte de Mago de Oz. Antes y después de esa etapa, ya editó discos en solitario y ahora lanza Madrid Texas, un trabajo con ocho versiones blues firmado como Jorge Salán And The Majestic Jaywalkers. Ojo, Javier Vargas ya hizo algo similar mucho antes al lanzar en 1992 Madrid Memphis. Jorge, a quien vemos en la fotografía superior hecha por Aitor Nova, se pone gafas oscuras, sombrero a lo Blues Brothers, dedos de riff garymoorieno y ofrece ocho versiones donde reverencia a los maestros americanos. El día que vi en concierto a Gary Moore disfrute pese al dolor de ver que a los miembros de su su banda no les daba ni pan ni agua, que le costaba saludarles, darles medio segundo de foco.. Su guitarra sonó como los ángeles en el fraseo suave y como fiera en sus hits más enérgicos, así que solo espero que Jorge, a su medida, insisto, se luzca entendiendo que el sol no brillaría lo mismo sin planetas alrededor. ---------------------------------
por Xabier Sanmartín Cuevas / Periodista