Ayer tuve un mal día... uno de esos días en que no te aguantas a tí mismo aunque trates de que ese enfado contigo y con el mundo no salga de tus adentros PERO ese cabreo rompió la barrera del autocontrol. Cuando pasa eso, a veces, esa inquietud oscura acaba por afectar a otros.
Aunque parezca un contrasentido, metido en un día de agobio, puedes hacerle más daño justo a quienes más aprecias.
En un día como ese, dos palabras que tú pronuncias con tono brusco o una mirada que das con la impertinencia de esa ira que no entiendes... pueden parecer armas de destrucción emocional masiva.
En esos días, un gesto amable como... "Te dejo este disco a ver si te gusta...", o esa caricia íntima hecha con mirada de silencio, de un silencio cómplice... pueden curar esa herida que no te sangra en la piel, tan cierto como que, casi sin darme cuenta, acabé la noche tarareando feliz un par de estribillos pop poco antes de ir a la cama.
xabi