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El Legado de los Ramones [LcL, 2011], primer ebook de José Ángel Mañas, nos permite charlar con el autor de Historias del Kronen, novela multiventas en los años 90. "No estaba preparado para un éxito tan virulento... entré de golpe y porrazo en un universo cuyas reglas desconocía. Cometí muchas torpezas. Pero me quedo con lo bueno: me permitió no tener que hacer el trabajo sucio de pasilleo y de perseguir porteros de la gloria".
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ebook El Legado de los Ramones [LCL, 2011],
José Angel Mañas, literatura / prensa
Toda traducción tiene algo de traición inevitable pero seleccionar textos para un libro también tiene algo de injusticia. ¿Qué criterio has seguido...?, ¿has consultado con alguien?
He seguido un criterio de calidad. He seleccionado los artículos que me han parecido mejores a lo largo de estos últimos quince años. No lo he consultado con nadie. Lo gracioso es que, pese a lo que pueda parecer, al leerlos juntos uno tiene una sensación de unidad. Hay un tono de voz que los unifica, por supuesto, y luego ciertas obsesiones recurrentes mías, sobre todo estéticas. Es un libro que trata, más que de música, de estética.
En su presentación, la editorial cita cuatro nombres relacionados con las letras, dos con la música, dos con el cine... ¿responde esa proporción al contenido general del libro?
No me había dado cuenta. Ramones, Spiderman, Umbral, los SMS, la Coca-Cola, Chiquilicuatre, Murakami, José Tomás, Winehouse, Benicio del Toro, Céline, Salinger... Efectivamente, salen esas proporciones. No era voluntario. Era sencillamente una selección de los temas más atractivos que se tratan. Como se ve, es un abanico muy variopinto, muy posmoderno. Y transgenérico. No me ciño solo a la literatura, aunque la segunda parte del libro la haya dedicado a escritores.
"El libro electrónico va a reflotar el fondo editorial, que está siendo bastante maltratado en la "superficie"..."
¿Has modificado el original o el título de alguno de esos textos? Suele ser una tentación...
Los títulos, no. Pero alguno de los artículos los he retocado mínimamente. Hay un punto de pulcritud y exigencia mayor a la hora de publicar un libro que a la hora de publicar un artículo. Me di cuenta de que, en algunos casos, correspondía pulir un poco más el texto. Por lo demás, siguen siendo esencialmente los mismos artículos que fui publicando en su momento en diversos medios: El Mundo, El País, Esquire, Ajoblanco, Gentleman, Man, Glamour, etc. Un poco de todo, aunque sin mantener nunca una colaboración fija.
El libro aparece en edición electrónica, ¿qué piensas de las posibilidades de este formato?
Es mi primera experiencia con el libro electrónico. A mí del formato me gusta el que, una vez que está publicado, está accesible para todo el mundo y durante todo el tiempo que uno quiera. Se elimina la complicación de la visibilidad en librerías. Quien lo quiera, teclea tu título y te encuentra. Eso me parece muy importante. Considero que el libro electrónico va a reflotar el fondo editorial, que está siendo bastante maltratado en la "superficie". Por lo demás, cada vez se ve a más gente con e-readers. Pero harán falta unos años para que se consolide el mercado en España.
Sueles optar por una escritura de estilo directo, ¿crees que los autores en esa línea podeis encajar mejor con las generaciones que crecen con Internet desde su infancia?
Hombre, a mí me gusta decir las cosas lo más directamente que puedo. Me gusta la estética de la línea recta: llegar del punto A al punto B lo más rápidamente posible. No soporto las digresiones. Entiendo que es un estilo contundente y quizás un pelín agresivo, pero es mi carácter. No me ando por los cerros de Úbeda. Mi manera de escribir suele enganchar a la gente joven.
En ocasiones la gestión de los derechos de autor se convierte en un enredo, basta ver las noticias sobre la SGAE, y hay quien dice que los autores seguirán el camino de los compositores de música trabajando con el peso compartido en la gestión, ¿es el abogado el mejor amigo de un autor que, como es tu caso, ya suma siete u ocho novelas?
Hay que diferenciar los derechos de autor que gestiona la SGAE [derechos exclusivamente musicales y audiovisuales] de los de los novelistas y los editores. Nosotros no tenemos que ver necesariamente con la SGAE. El colectivo equivalente que representa a los escritores sería el CEDRO [que se ocupa de los derechos reprográficos]. En cualquier caso, los derechos de autor es un tema que nos concierne directamente. Es nuestro salario y, quieras que no, estamos viendo cómo se degrada la profesión. Fernández Mallo decía que los artistas actualmente somos como osos polares viviendo sobre una placa de hielo que se va derritiendo. Podemos protestar y patalear todo lo que queramos, que el hielo se va a seguir derritiendo. Es inevitable. A muchos nos va a tocar reciclarnos. Ya nos hemos resignado. Pero lo que no nos hace gracia es que nos venga la gente con palabras grandilocuentes. Se está destrozando una profesión [por lo menos hasta que haya alternativas viables, que ahora son más bien vaporosas] y no se nos puede pedir que aplaudamos algo que sentimos como una injusticia. Cuando uno cierra las minas, protestan los mineros y las empresas de minería, pero no defienden lo mismo. La mayoría de los artistas están defendiendo el derecho a un salario digno. Pero, en fin, es una batalla perdida de antemano. Nos ha tocado estar en el bando antipático y –cada vez se ve más claro- en el de los perdedores.
Titulas este libro citando a los Ramones, ¿qué sitio tiene la música en tu vida?, ¿vas a conciertos, escuchas algo mientras trabajas...?
De joven yo tocaba en un grupillo de punk-rock. Es una estética que me gusta. Me parece, además, que en la música y en el arte se entendían mucho mejor ciertas cosas que en la literatura. Como sabéis, el punk-rock es a la música pop lo mismo que el arte contemporáneo al arte clásico: una inversión radical de valores estéticos, un decir, como las brujas de Macbeth, "todo lo bello es feo y todo lo feo es bello", una apología del ruido. Esto, que se entiende –y se acepta- en el ámbito de la música, se comprende menos bien en la literatura. A mí me parecía que traerme el concepto del punk al mundo de las letras ayudaba a resaltar ciertas cualidades estéticas que yo perseguía con mi escritura. El uso del argot, de las mayúsculas, las castellanizaciones y otros feísmos a los que soy adepto son una forma de "ruido" literario. De ahí viene la referencia a los Ramones en el título. Durante muchos años escuchaba música mientras escribía. Últimamente me he hecho adepto del silencio.
¿De qué grupo, músico o cantante te gustaría escribir un libro?
Nick Cave me haría gracia, por ejemplo. Flipo bastante con las letras de Miossec. Me gustan las letras de Sabina, y las de Fito. Me doy cuenta de que tomo muy en cuenta las letras. A lo mejor demasiado.
¿Qué libros donde la música tenga cierta relevancia te gustan?
"Mensaka", je je. Recuperaremos el título en LCL.
Retrocedamos hacia un lugar inevitable. Creo que el éxito de "Historias del Kronen" tras su adaptación al cine te supuso alguna amargura, algo que desde fuera puede extrañar, ¿qué te sorprendió de ese viaje en la montaña rusa mediática?
A mí no me gustó la adaptación, pero no tengo ningún problema con el éxito de la novela "Kronen". Es cierto que no estaba preparado para un éxito tan virulento. Me llegó de sopetón. Me salté todo el escalafón y entré de golpe y porrazo en un universo cuyas reglas desconocía. Cometí muchas torpezas. Pero me quedo con lo bueno: ese éxito me permitió no tener que hacer el trabajo sucio de pasilleo y de perseguir porteros de la gloria que tiene que hacer otra gente. Y, sobre todo, me ha permitido dedicarme profesionalmente a la literatura. Soy consciente de ser un privilegiado.
Un amigo guionista me comentaba hace unos días que está harto de que todo el mundo diga que la historia y los personajes son lo importante pero que nadie quiere pagar luego ese trabajo, ¿qué papel jugaste en las adaptaciones al cine de tus novelas?
Pequeño. Fui coguionista de "Kronen", pero me limité a hacer que sonaran naturales los diálogos de una situación que había concebido previamente Montxo Armendáriz. Él era quien sabía lo que quería, quien conocía el oficio. Aunque no me entusiasmara el resultado, fue una experiencia bonita y positiva. Me gustó ver cómo trabajan desde dentro dos grandes profesionales del cine como eran él y Querejeta.
He visto una foto tuya en la Semana Negra de Gijón de 2008, justo el año en que estuve por allí... una pena no haber coincidido. Aluciné con el clima que hay en ese festival entre letras y sidrina... ¿Qué opinas de la resurrección mediática y a nivel de ventas que vive el género negro? A veces creo que hay algo de trampa en todo ello...
Bueno, los géneros se ponen de moda en un momento dado, las editoriales empiezan a reclamar títulos que vayan en esa línea, y los escritores a menudo se dicen "bueno, por qué no intentar escribir una novela negra". Todo el mundo es libre de hacer lo que quiera. Yo con la novela negra tengo una relación especial porque en mis novelas realistas suele haber un crimen y en mis novelas negras siempre hay realismo, con lo cual la frontera entre los dos géneros es muy difusa. Prefiero ver el conjunto de mi obra realista como un universo en contínua expansión en el que sigo trabajando.
Ya que hablamos de géneros, ¿volverías a encarar un libro como "El Secreto del Oráculo"? Creo que su trama histórica te llevó tiempo de trabajo por encima de lo habitual, ¿cómo valoras ese paso?
Fue una experiencia más y me enriqueció como escritor. Cuando uno trabaja una escena en la Gran Vía madrileña, da por hecho que todo el mundo tiene una imagen mental de ella. No tiene que esforzarse mucho. Cuando ubicas una escena en Persépolis, no puedes dar por hecho esto. Eso me obligó a prestar mucha atención a los detalles descriptivos, tanto mientras leía como mientras escribía, y desde entonces cuido más mis descripciones cuando escribo novela realista. Toda nueva experiencia, para un novelista, es buena. En ese sentido me ha obligado a crecer.
"Fernández Mallo dice que hoy los artistas somos como osos polares sobre una placa de hielo que se va derritiendo. Podemos protestar y patalear... el hielo se va a seguir derritiendo".
Variando algo de tema, ¿qué opinas del movimiento 15 M? Un libro breve como "Indignaos" ha sido un pequeño best seller aquí...
Lo que me ha resultado más novedoso del 15 M ha sido la demanda de una democracia directa que tiene como referentes claros en estos momentos a estados como Suiza o California, donde el referendo recurrente es una herramienta política habitual. La democracia directa era algo impensable antes: era técnicamente imposible. Pero hoy, con Internet, estaría a nuestros alcance organizar referendos políticos prácticamente cada semana, si quisiéramos. Técnicamente, es viable. Y esa quimera política, utópica y romántica si se quiere, pero tremendamente atractiva que es una hipotética democracia sin intermediarios es lo que ha despertado el instinto político de una ciudadanía que estaba dormida o a lo mejor asqueada por esa democracia representativa cada vez más anacrónica que seguimos teniendo. Me parece que estamos en el alba de nuevas organizaciones políticas más participativas y exigentes. Es posible que sea un caos, pero será un caos fascinante. Yo por mi parte anhelo que entremos cuanto antes en ese nuevo mundo.
Y tras este ebook, ¿qué otros proyectos tienes entre manos?
Estoy escribiendo mi siguiente novela. Será una de política ficción, con guerras entre autonomías, campos de exterminio racial, etcétera. Algo muy apocalíptico.
texto: Xabier Sanmartín C.

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