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Tres años después de "Film",
presentan en esta gira el doble "AM-FM",
una cara intimista y otra más enérgica. Se abre
el telón. Un cuidado juego de luces remite a una rave.
En el escenario vacío late una base pregrabada, comodín
que usan sin abusar en sus vitalistas crescendos. Salen ellos,
aplauso. Sale ella, ovación. Sí, Sara Tavares,
es un duende. Hoy viste de negro con vestido sin mangas hecho
de harapos que se descuelgan hasta las rodillas, de ahí
hacia abajo mallas negras sobre las deportivas plateadas.
La imagen de la vocalista de The Gift pero mucho más
su capacidad de comunicación, vocal y gestual.
Bjork, Morcheeba [época con Sky Edwards, vocalista
ahora sustituida], Divine Comedy o Massive Attack, habitan
el mismo planeta musical que estos lusos. Empiezan con dos
temas del disco tranqui de "AM-FM", "ei-em",
que dice Sonia en perfecto inglés. Pop con texturas
electrónicas y cambios de ritmo que juegan al escondite
contigo, esa es su receta. Son cinco y parecen una orquesta.
Un corte de la cara "if-em" despierta las ganas
de baile. Si cierras los ojos te ves en un club de Londres.
Dos grupos de fans con banderas lusas suben al cielo. Quizá
vaya por ellos la balada con piano que suena como primer bis,
sensibilidad y vuelo. Antes, recuerdan temas de su anterior
disco "Film", como el soberbio "Question of
love". Del nuevo disco, triunfa especialmente "Driving
you slow" y "Ok, do you want something simple?",
que suenan en varias emisoras de aquí como singles,
la primera suena de nuevo como cierre del bolo ante un teatro
en pié.
Fundados en el año 1994, sus tablas se notan. Tras
un soberbio juego de luces, donde al grito de "silence"
en un tema, se queda todo a oscuras, mezclan elegancia y energía
de forma muy acoplada. Es uno de los mejores conciertos
de pop con alma de siglo XXI que he visto en años.
El guitarrista alterna bajo, tecladito y juega con los pedales
para añadir matices; el bajista también lleva
su teclado y a ratos deja todo para ser un go-go llevado por
el ritmo; el batería no sale de su mundo y sus cascos
pero sonríe al final y jamás pierde el controooool
pese rodearle un mar de teclados, efectos, cuerdas y mil samplers;
y Nuno Gonçalez, el teclista y compositor [las letras
suelen ser de Sonia], hace buenas segundas voces casi femeninas,
y toca desde piano a guitarra, acordeón o theremín,
conduciendo el sonido de la banda en su minipiso de
instrumentos.
Al frente, Sonia Tavares. Ella nunca para y, evitando
la tentación de ser estridente, igual hace un equilibrio
de bailarina cercano a la poética de Madredeus que
da saltos punk agarrada al subidón del beat. Puede
ser una cantante negra de soul, una Bjork menos repipi
o remitir al mejor Bowie... su capacidad para tanto
registro vocal siempre parece sincera. Salvo un arranque con
el bajo muy alto y algún otro ajuste, el concierto
fué... ¡un regalo!
Muchos, al salir compramos discos suyos. En mi caso, "The
Film".
· www.thegift.pt
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