"Entertainment" [Let it shine,
2003], como un flash-back, nos conduce de nuevo al coche,
camino del concierto. Tararemos y nos movemos al ritmo galáctico
sonriendo como tontos, con la emoción de un concierto
que nos hace ilusión de verdad. De vuelta en la sala,
dispersamos un aliento sonoro, bastante etílico: ¡¡¡Inside/Outside!!!
Por supuesto, las miradas perplejas y sonrientes del prójimo,
ajeno aún al calor de la música de discos anteriores,
no se dejan de notar. Este tipo de momentos se repite en temas
desbocados como "Sidonie goes to Moog" y "Venusiam
dreams", éste último salpicado de movimientos
entre la danza del vientre y el ridículo total.
Me he preparado a conciencia el estribillo de "Coustaus
Zodiac", por si en un lance warholiano llegan mis minutos
de gloria, subo al escenario y arrebato el micró a
Marc. Nunca sabes dónde puede aparecer un cazatalentos
de OT. Por desgracia, Marc hace alarde de su preciosa
y sensual voz y me tengo que conformar con sumergirme en sus
zigzagueantes acordes, abandonarme en esos sublimes efectos
pregrabados y dejar sin oreja al de delante.
También pasará a la historia el inolvidable
puentepalo que recibe Jesús cuando se lanza
al público disfrazado de astronauta y la gente
le recibe propinándole capones sobre el casco. El pobre,
sin rencor, hace una deliciosa interpretación con sitar
de "Sidonie goes to Varanasi", donde tras un breve
amago del público por permanecer sentado, más
de uno comenzienza a hacer el indio, digo... el hindú.
"Swedish Girl" y "Feelin down 01"
agotan los temas del primer LP y nos adentran en los momentos
más íntimos, más bonitos, más
ebrios... La versión de los Rolling "You
cant always get what you want", "The Sheltering
Sky" y "Standing Together" ponen la guinda
de canciones envolventes a esa atmósfera Sidonie,
maravillosa, llena de brillos, entre la provocación
y la pureza... que nos devuelve en lo posible a esos psicodélicos
[entre otras cosas] años 60.
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