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...O eso, o que en Bilbao se está perdiendo el buen
gusto para la música, no sé, han podido influir
otros factores... Por ejemplo, la ausencia del grupo local
Gacela Thompson, banda encargada de abrir el bolo que
se descolgó a última hora. Una pregunta, ¿por
qué es tan habitual que se caigan del cartel los grupos
teloneros? Esa espantada supuso un descuento de un euro en
la entrada inicial.
Aunque la escasa audiencia de público suele sembrar
el frío en el ambiente que rodea a todo concierto,
el combo de Valencia supo entregarse al máximo y tocar
con convicción ante vientos poco favorables. El técnico
de sonido empezó torpe con el micro del bajista, un
Edu Cerdá que sufrió pero logró hacerse
oir bien. El guitarrista Dani Vie rompió una cuerda
y para que ese silencio no se alargara demasiado sus compañeros
se marcaron una improvisada versión de un clásico
de los Kinks, o eso creo recordar... ¡cada vez llevo
peor las resacas!
Guitarras con nervio, voces melódicas, entusiasmo,
Doctor Divago no miente, toca y basta. Llevan muchos
años en esto y este año están tocando
mucho, van engrasados en vivo aunque echamos de menos a Antonio
Chumillas, al que sus compadres le dedicaron un tema. La armónica
de Antonio suele poner un toque de blues and soul pero su
reciente paternidad le impidió viajar.
Tocaron casi todos los temas de su nuevo trabajo, entre ellos
"La mala herencia", donde mencionaron a Víctor
Ortiz, miembro de Los Huracanes, grupo valenciano que
se atrevió a hacer garage-pop en pleno franquismo,
allá en Valencia. Esa señal de respeto y el
hecho de invitar a Ortiz para que cantase en la grabación
del álbum de los doctores es lo que yo llamo...
¡clase!
Canción a canción, Doctor Divago, fue
tejiendo un jersey de pico pop pero sin ñoñerías,
arropando con buena música los huecos del Billypool.
La locura la ponía el batería, Asensio Ros,
y la maestría a las seis cuerdas un David Vie que se
marcaba riffs largos y afilados como el hambre... así
hasta llegar a uno de sus mejores temas, "Un minuto antes
de la realidad", título del anterior disco, un
temazo que merece más cuidado a la hora de sacarlo
al escenario porque vale la pena entender toda su letra...
No todos vamos a los conciertos sólo por la música,
a algunos nos importa también el mensaje.
Tras docena y media de cortes, se van. Nadie se lo cree, por
supuesto, y más teniendo delante una hoja con el repertorio
que anuncia seis temas más. Salen de nuevo y repasan
discos anteriores. Lo hacen más por pundonor que por
ganas, el ambiente tampoco se ha caldeado tanto como para
olvidar una gélida entrada. Todos hubiéramos
disfrutado más con los ojos cerrados.
Al salir vemos el nuevo cd, Revuelta Elemental, a la
venta, a 10 euros. Somos de los pocos en comprarlo, supongo
que se debe en parte a que varios asistentes trabajan en medios
de comunicación y lo deben haber recibido como copia
promocional. Los miembros de Doctor Divago no hicieron mucha
caja esta noche y encima no pudieron tomarse unos katxarros
a gusto porque el contrato sólo contemplaba beber cerveza
y/o refrescos, y todos optaron por lo primero, claro. Fue
un buen concierto, éramos pocos pero... nada cobardes.
· entrevista
junio 2002 [+]
· www.doctordivago.com
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