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| Micah P. Hinson| La Kinky Beat |   cronicas de conciertos imprimir pagina

Micah P. Hinson, demasiado talento para ser un hit indie


» texto: Marisol Blanco / Santiago, A Coruña           


King Khan en su concierto de Barcelona
Foto: Micah P. Hinson




Micah P. Hinson


19 de Abril 2008, sala Capitol [Santiago, A Coruña].


· Grupos: Micah P. Hinson.
· Público: Casi lleno [unas 600 personas].
· Precio: 15 euros ant. /20 taquilla.
· Promotora: Heineken.


Tocado con un bastón propio del doctor House, vestido de oscuro, chaqueta con hombreras de leve corte country, zapatillas deportivas, pelo algo alborotado descubriendo orejas de duende, junto a un micrófono propio de los años 50, y guitarra acústica pegada al sobaco, así sale Micah P. Hinson al escenario de la sala Capitol. Son las 22.45 h., y a nadie le importa que la hora de inicio fuera las 22 h.

 

La sala está repleta, reina un bosque de silencio respetuoso. Micah abre el ritual. Está solo, en la esquina izquierda del escenario, con Ashley, su mujer, escorada a su derecha, sentada en la penumbra.
El músico estadounidense empieza a destrenzar las hebras de su guitarra... Caen tres canciones del disco, creo que son del Micah P. Hinson and the Opera Circuit, son temas cortos, de un minuto o minuto y poco... Las cuerdas graves no suenan lo bien que merece el repertorio, un pero que es barrido por el viento del talento, por la magia de cada composición. Lleva cinco conciertos seguidos, lo dice su agenda, también su garganta, desafinando a ratos pero... este segundo pero también se difumina a medida que sopla el viento de su talento.
Tras el suave prólogo, sale a escena Nick Phelds, "un genio del banjo", dice Hinson en una de sus parrafadas tras cada canción, donde igual hace una broma sobre Sevilla, que otra sobre el hurto que ha sufrido en esta gira [le robaron hasta sus medicamentos para el dolor de espalda] o aludiendo a una botella Heineken que alza con la mano preguntando... "¿Todo el mundo está bebiendo Heineken?".
Junto a Phelps, el crescendo del repertorio se apoya en un simpático diálogo country entre guitarra y banjo, jugando a divertirse, a divertirnos, pero la vida no es un juego y si lo es... no se gana siempre. Por eso llegan después pasajes sombriós, rabiosos. Micah P. Hinson conduce, y no siempre hacia adelante, subraya el pasaje de un tema, entra, sale, lo repite, toca fuerte, suena alto, se para, suena leve, toca ligero, sigue, se detiene en seco... y arrancan los aplausos.
Este no es un concierto cualquiera. El norteamericano lo aclara en 20 minutos, gustando a su público más fiel, y sorprendiendo a quien le conoce de lejos... Aunque en algún set por la Península ha llegado a tocar a dúo, y en los conciertos de "La Dos" con tres musicos por apoyo, de momento no aparece nadie para completar un escenario donde duerme una batería y un pequeño teclado rojo que, casi sin que nos demos cuenta, recibe las manos de Justin Cope. Phelps deja el bajo y se esconde junto a la percusión, donde va alternando baquetas y steel guitar... y si hace falta, como es el caso, engarza una cuerda rota cuando Micah rompe una línea de su eléctrica.
El trío rasga el clima sacro de la sala con un par de temas con partes de pirotecnia ruidista, con la lírica a punto de desbordarse en forma de rabia pero siempre volviendo a la calma, siempre poniendo bridas de pop y americana a la taquicardia de un músico que va visitando sus diferentes Eps, cortes sueltos por aquí y allá. Micah abre otro de sus discursos, vuelve a la acústica, a ese guitarrón con una foto enorme de su compañera, que sigue, ahí, atenta desde un costado del escenario, con sus ojos escrutando bajo gorra hasta las orejas, mirando, y más tarde, grabando en vídeo un repertorio que se crece en vivo.
Michael Paul, Micah, apura su lado teatral, se gira hacia Ashley y le canta "Close Your Eyes", los fieles aplauden, otros resoplan para evitar aire empalagoso... es bonito, también es ñoño, es amor... también es luz... y nos gusta, que diría Jagger.
Yendo a la épica, me parecio escuchar "The Last Charge of Lt. Paul", aunque, a ratos, durante el concierto me fui de viaje hacia mis adentros, y hay cortes de ese EP llamado The Baby and the Satellite, que me suenan a otros suyos... Sintiendo, pensando, disfrutando, me pregunto si soy la única persona en la sala que se acuerda del cantante de los Pogues al escuchar temas como "It's Been So Long" o la enérgica "Patience", temazo que sale de las tripas de Hinson... un Micah cuyas seis cuerdas parecen de cristal, limpias pero saturadas si han de serlo, desbocadas en la parte final del citado "Close Your Eyes", y otros temas, con el apoyo firme de esa batería que late seca y ese bajo que recuerda al mítico Hofner que usaba Paul McCartney... probando que Micah lleva sólo dos músicos polivalentes a la vez que discretos, casi tanto como suenan las notas del evocador steel guitar, aportando texturas justas, puntuando la calma como si fueran árboles de melancolía que ves pasar mientras miras desde la ventana de un coche cruzando Texas...
Tras un bis sin necesidad de pasar por el habitual minuto de espera, Micah P. Hinson se quita la chaqueta, rescata el pitillo con pose de caballero inglés o madame de burdel, y habla y sonríe detrás de la cortina de humo ascendiendo al borde de una boquilla larga cual pincel... la prórroga, que diría Julio Ruiz, se inicia con paso tranquilo. Su voz desafina en algunas frases pero no se quiebra la magia de un cancionero capaz de sobreponerse a esas asperezas. Mientras se aplaude, vuelve el perfil más ruidista del trío, ya con la eléctrica al pecho, y un Micah que deja atrás la cerveza y bebe agua rumbo al estallido final que pide... algo más. Entre ovaciones cálidas como tardes de verano, sus compañeros se alejan, le dejan sólo y él dice: "Voy a tocar ahora la última canción...".
Se levantan silbidos de desacuerdo, una protesta sincera. Vuelve a sonreir, luego rie y añade... "OK, haré dos canciones más".
Suena su acústica perezosa, anuncia la versión de "Suzanne", canción original del canadiense Leonard Cohen, que tras muchos años lejos de las giras, actuará en el próximo Festival Internacional de Benicassim (FIB), algo criticado por algunos indies despistados. Es curioso, la gira de Micah está patrocinada por la misma marca que cofinancia el FIB, ¿es casual esa versión de Cohen o... la pide Heineken? Respuesta: Hace un año, dentro del ciclo Sonora de abril 2007, este norteamericano de 26 años hizo la misma (sub)versión.
También la cadencia cercana al vals de "Stand In My Way", remite a Mr. Cohen, a quien además suele rendir tributo Anthony Hegarty [Antony & The Johnsons], demostrando que el canadiense puede y debe tener sitio en cualquier evento.
Micah P Hinson, un don nadie para muchos gira por la Península y llena salas como la Capitol. La verdad no está en los telediarios, y el inminente nuevo álbum de este yanki, titulado con el juego del otro... Micah P. Hinson and the red empire orchestra, es de esos discos que compraré a ciegas, con ojos cerrados, alma abierta y la piel erizada.
Creo que ya va siendo hora de que Micah gire por aquí en mejores condiciones, acompañado por una buena banda que permita escuchar el acordeón feliz de "Diggin A Grave" o las cuerdas de "Little Boys Dream?", ambas del álbum And The Opera Circuit.

Quizá en el FIB, quién sabe.



· www.micahphinson.com


 

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La Kinky Beat, la energia de un set que no cuaja del todo


10 Abril 2008
Sala Capitol
[Santiago, A Coruña]


· Grupos: Chalart 58 + La Kinky Beat.

· Precio: 10/12 euros.
· Público: Unas 250 personas.
· Promotora: Kasba Music.

Texto: X. S. C. / Santiago



El grupo catalán La Kinky Beat visitó Galicia para presentar Karate Beat, un tercer trabajo [descontando un cd de remezclas], donde su mestizaje aumenta la dosis de electrónica, acercándose al sonido del Fermín Muguruza de Dub Manifest. De hecho, este nuevo álbum trae una versión de Muguruza [Itaka Berriro], pero suena tan flojita en disco como en directo.
El concierto empezó con un sound system del dj Chalart 58, apoyado por Willy Fuego a la guitarra y, a ratos, por un vocalista que se marcó algún furioso ataque ragga. La idea era buena pero esa intro festiva se alargó demasiado, convirtiendo la promoción del reciente debut discográfico de Chalart 58 en un boomerán que les dió en la cara, cerrando su set con cierta indiferencia general.
Por fín, salió La Kinky, con Chalart 58 en uno de los dos puestos de percusión, Willy a las seis cuerdas, un bajista argentino a las cuatro, Rude a la caja de ritmos y segunda voz, con Mata[hari] al frente como descarada front woman. Cuando a los tres o cuatro temas de un concierto un grupo pasa más tiempo gritando al público... "¡ioooo!", o... "hay fiesta, ¿no?", suele ser señal de que el bolo no cuaja del todo. Quizá parte del público estuviera por esa labor, por el beat mestizo y ser abrazado por el tópico antiglobalizador, pero a otros ese sonido grueso, con el bajo marcadísimo, y un volumen demasiado alto para apreciar los matices... no nos basta.
Tirando de oficio, porque La Kinky Beat, sabe lo que es patearse kilómetros por toda Europa [repiten en su tour actual], el show fue saliendo adelante pero temas logrados del nueno disco, como "La Llama" o "Citizens", no dieron de sí todo lo que pueden... Con un Rude empeñado en comportarse casi más como un hooligan que como músico de apoyo, aunque es cierto que basta verle para sentir la energía de La Kinky, sí se fue echando de menos, que la voz de Matahari mejore su dicción, hoy que el nivel de los grupos en vivo ha subido tanto...
Al set le faltó algún quiebro, algún cambio de ritmo. La Kinky abusó del esfuerzo por levantar al público a base de gritos, cuando es mejor hacerlo puliendo el repertorio del directo...
Quizá ganasen en vivo si la guitarra de Willy Fuego tuviera algo de protagonismo, añadiendo algo más que dibujos en segundo plano, o trabajando más las partes vocales, con coros más logrados...
Vale, hubo fiesta, sobró ritmo, y La Kinky Beat se lleva al terreno del jungle una receta mestiza que nunca olvida a Jamaica, pero faltaron ese par de momentazos [que diría Boris] para hacer del bolo un buen concierto en vez de uno de tantos... No sé, quizá me distrajo esa repetida mezcla del castellano e inglés con tópicos como "love", "feel", "live", que pueden abrir puertas por encima de los Pirineos pero que sin mejor sonido... saben a poco.
A su favor, conviene destacar su esfuerzo por dejar atrás la sombra de Manu Chao, y abrir un nuevo camino, esa valentía sí merece apoyo.

 

· La Kinky Beat, crónica marzo 2006 [+]

· www.lakinkybeat.com

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