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[15, 16 y 17/ 07/ 2004,
Monte do Gozo- Santiago, A Coruña]
· Día 16: Starsailor, Muse, Lou Reed
y The Cure
· Público: sobre 30.000 personas
· Precio: 25 €. Abono: 70 €.
· Productora: Gamerco.
El segundo día tres temas llenaron las tertulias post-primer
día. Los puretas hablaban del maravilloso Iggy, y la
gente más indie del gran show de los Chemical, el tercer
tema era cosa de sadomasoquistas.
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Los sados se fustigaban por la ausencia de David Bowie. Hubiera
sido genial verle porque el Duque Blanco lleva casi nueve
años sin tocar aquí pero mal tenía que estar
para que le operasen del corazón, ¿no? Total, otra
jornada de calor y los Starsailor que abren a las siete y
poco de la tarde con algo más de público a esa hora
que durante la jornada anterior. Ya hay quienes quieren ponerse
a tono para el show de Muse.
Más guitarreros de lo previsto, los Starsailor volvieron
a recordanos el daño de los packs. Ya sabes, si quieres
tener a Muse, te metemos también a este grupo. En eso,
pasa como en las salas de cine, si quieres una peli taquillera
te meten otras flojas en el mismo lote, y así volvimos
a echar de menos la presencia de un grupo nacional de buen
nivel.
A eso de las ocho y media, llegó el climax en
pleno día con Muse. Mathew Bellamy, el vocalista,
salió de blanco con una levita elegante y camisa negra.
Empezaron con temas de "Absolution", ese nuevo disco
que no llega al nivel de los anteriores. De blanco también
iba el batería, al que los muy fans aplaudían con
fuerza extra cuando le enfocaban en la pantalla de vídeo...
recordad que su padre falleció en junio y el grupo tuvo
que suspender algunos bolos. Tras una media hora de tempo
tranqui, Matthew fué alternando las teclas con varias
guitarras para ir subiendo el ritmo poco a poco desfilando
temas como "Hysteria" y "Plug in baby".
Sí, ese que se usó para la música de un spot
televisivo [visita nuestro foro], una cosquilla al botón
de la guitarra y... na, nana, nana... ¡¡¡el
delirio!!! Se comprobó que ese riff pasará a la
historia del rock como lo han hecho ya los de "Satisfation"
de los Stones. Las guitarras de Muse no sonaron tan claras
como en sus disco pero tampoco tan sucias como algunos temíamos,
tuvieron la justa pegada, igual que los momentos de épica
dulce que Bellamy se marcó al piano en algunos cambios
de ritmo. Hora y media tremenda y confirmación de que
Muse no son un grupo de usar y tirar.
Quizá Lou Reed les siguió de reojo y por
eso al rato salió petrificado al escenario. Ni la complicidad
de la noche despertó a Reed de su letargo galáctico.
Con la mirda perdida y una banda que se perdía tratando
de encontrarse a sí misma, hasta los más fans del
neoiorquino suspiraron agachando la cabeza.
Ya se esperaba que estuviera mal de voz y empieza con temas
de fraseo lento, lento, con peso vocal enorme y espíritu
plomizo no por el tempo si no por su interpretación cansina.
Destrozó "Eggs Cream", donde ni siquiera el
bajista que le hacía los coros echó un capote decente,
y siguió en esa línea, de la que apenas se salvó
algún pasaje instrumental a base de guitarra en vaivén.
En el bis se quitó de encima "Sweet Jane" como
quien la toca por obligación, que lo es pero también
lo es ser profesional y dar un concierto mínimamente
enérgico... Cerró con a "Perfect Day",
donde todo sonó sublime quizá por aquello de decir,
queda un kilómetro para meta y voy a tope pero... no,
gozamos "Perfect day", puro caviar pero escaso para
olvidar hora y media de mediocridad. ¡Y Bowie sonríe!
Reed se fue con un "Gracias amigos" con acento mexicano
y la gente desfiló a la carrera hacia las barras para
calmar la mala leche. Veinte minutos después, cuatro
figuras toman posiciones en un oscuro escenario. THE CURE...
punto y aparte.
Y pensar que a finales del año 2002 estaban oficialmente
disueltos. UUuuoooooouuu... Robert Smith aparace por un lateral
del escenario, se pasea con los brazos cruzados, arrastrando
con suavidad sus pantalones chinos y la pelambrera más
famosa de la historia del pop [y que se piquen los Beatles].
Camina de lado a lado del amplio escenario y el auditorio
se viene abajo. El nuevo disco de los Cure suena actual y
al mismo tiempo engancha con lo mejor de su discografía.
A eso se suma que Reed nos acaba de defraudar y que es la
una de la noche, noche con cielo repleto de estrellas y en
la tierra unas treinta mil personas entretejemos la telaraña
de los Cure.
Lo bueno de la banda es que su nuevo disco es muy digno y
metiendo temas de ese cd al lado de clásicos como "Boys
don´t cry", nada chirría. Smith estuvo soberbio
de voz, con una dicción deliciosa... Hicieron tres bises,
los dos primeros de cuatro temas cada uno, cerrando con otros
dos temas de propina, en plan suave. Dos horas de cielo pop.
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crónica Festival Xacobeo I [+]
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