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[20/ 05/ 2004, Sala
Capitol,
Santiago, A Coruña]
· Público: sobre 500 personas.
· Precio: 24 €.
· Promotora: Idea Rock.
¿Qué es una estrella?... es alguien que te hace
el favor de salir 40 minutos tarde, sabiendo que puede tardar
una hora. Y ella es así. Los gritos de las locas y las
palmas de "los demás" ahogan la impaciencia
pero al fin... luces apagadas. Desde la gran pantalla que
hace de telón, una drag vestida de Alaska, se contonea
en un sofá y pide recibir como se merece a... ¡Fangoria!...
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...Aparecen dos figuras... Ricardo [Moreno] se pone
de pié frente a una percusión ligera, lleva traje
gris tipo gangster modernizado con sombrero cubano y empieza
a soltar sonrisas con los palillos. Al otro lado, el guitarrista,
enorme, lleva cami negra de rejilla amplia y pelo corto con
tupé elevado sin flequillo por si su altura no bastara,
la guitarra le queda baja, tipo años punk. Los gritos
aumentan, cuatro sombras más: Un guitarrista japonés
de cami con tirantes y melena propia de un malo en las pelis
de Bruce Lee, ese cantante barbado llamado Rafael Spunky Monsalve
que también luce brazos tatuados, Nacho de traje chaqueta
con corbata de leve aire mod y su eterna pose de "yo
no he sido"... todos de negro, menos ELLA... de
púrpura con aureola de diosa de una antigua civilización
donde el baile lo es todo.
El delirio sale del armario con el trepidante ritmo de "Interior
de una nave abandonada", puntuada por coros y un vídeo
con geometrías etéreas. "Gracias guapos...",
lo dice y lo repetirá en "esta sala tan bonita".
Sí darlin, bonita como el precio de la entrada, 24 euros
cuando en Madrid y Barcelona cobráis 15... la música
anda suelta.
Olvidas que el mundo es mundo mientras gozas electropop hecho
fresa derritiéndose en tu paladar y ... "Pones la
mano en el fuego" para comprobar que "Arquitectura
efímera", es un cierre supremo de la trilogía.
¿A ver quién es el guapo que no se compra este disco?
El escenario está flanqueado por una estrella con bombillitas
blancas, rojas y amarillas, tipo feria, y en el centro, bajo
el pantallón hay dos cuadrados de dos metros de lado
con esas mismas luces jugando a crear arquitecturas de fiesta.
Alaska se sale, sabe que con sólo quebrar la melena
desata pasiones de perra en las primeras filas. Viajamos al
disco anterior ["Naturaleza Muerta"] con "Eternamente
inocente", coros van y vienen y ella siempre escoltada
a nivel vocal se mueve lo justo pero bien... Se va y regresa
con vestuario de piel de leopardo, ayer comprado en el Rastro
y hoy puede que en Nueva York... ¿y a quién le importa?
Venimos a gozar, a bailar, a disfrutar del conflicto emocional
hecho letras de canción y mucho más... Y es que
no puedo parar, las dos guitarras hacen del concierto un pildorazo
pop.... "Gracias guapos", reitera... Gracias
a tíi porque llega la perdición... "No sé
qué me das" y ya cuando canta "Puede que todo
sea artificial...", se toca esas tetas que parecen montañas
de glamour. Nacho se queda un rato sólo en escena junto
a sampler, teclados y secuenciadores [aunque daba gusto verle
en varios temas con su bajo estilo new wave] esparceo desde
las sombras más bits de baile azulado... Dan dos bises
con un par de temas cada y... al cielo porque... "no
sé qué me das, que me haces volar... " Tercer
cambio, de negro con franjas rojas verticales para marcar
las curvas, así reina ella en el orgasmo final, con palmaditas
en el culo y numerito de drama para ir cayendo al suelo y
cantar mientras dibuja trapecios con las piernas... El pop
electrónico aquí sin ellos y a partir de ahí,
millones de luz de distancia... Luz que nos toca mientras
bailamos y cantamos a los electricistas y nos elevamos con
la genial revisión de la no menos genial canción
de los granadinos Niños
Mutantes. Y para mutante... ella y Nacho... ha
sido sólo hora y media pero... "sois como una pildorita",
dice ELLA.
www.arquitecturaefimera.com
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