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Estos bestiales intérpretes seguirían siendo
desconocidos si no fuera porque él decidió sumar
temas suyos a la banda sonora de sus cintas, alternados con
las composiciones de Goran Grebovic. Los cuatreros musicales
que acompañan a Kusturica tienen tal formación
de conservatorio y tanta vida pagana en fiestas populares
que si les sueltas cuatro gotas de rock brotan todo tipo de
fusiones, fisiones y demás mezclas, siempre, siempre
explosivas.
De poco sirvieron las sillas del Coliseum, a los dos minutos
de concierto, todo el mundo estaba en pie. La vitalidad desatada
lo inundó todo con sones balcánicos de punkie
gitan party, por hacer un juego de palabras con la etiqueta
de los Potato.
Tras saludar con un "boas noites
graciñas",
leído malamente desde una chuleta, el resto de parrafadas
de Kusturica fueron en inglés, incluyendo alguna
broma bien entendida por el personal porque en idiomas, ya
vamos avanzando algo.
Tocando de forma salvaje, fueron cayendo temas de La Vida
es un milagro, Gato Negro Gato Blanco [la genial
"Pitbull Terrier"], y también del disco Unza
Unza Time, el fuego se avivó.
El ritmo no decayó en ningún momento, dando
algo más de hora y media de enérgico, de sudoroso
show, con el director-guitarrista llevando la batuta con un
micrófono inalámbrico, mandando en escena y
fuera de ella [señalaba gente del público para
subir al escenario
llamando siempre a chicas, claro].
Con los diez músicos en escena saltando sin parar,
brillando esa tuba incansable, ese pulmón de percusión
de metal que tanto define su estilo
la noche se fue
haciendo grande, salvaje. Disfrutando con todos los sentidos,
sin que ello impidiera apreciar matices, como ese acordeón
arrabalero por cuyo fuelle entra y sale de todo, desde folk,
a jazz, pasando por chansone y cabaret
y que tanto ayuda
a enriquecer los temas, todos tocados con un estilo satírico,
burlesco, casi de circo, como pasa cuando sacaron un arco
de violín gigante para hacer un número clásico
en su directo, cuya fama vuela de forma merecida. De hecho,
aunque era la primera vez que Kusturica actuaba en
Galicia, muchos ya sabíamos bien qué tipo de
show íbamos a ver, y casi todas las expectativas quedaron
cumplidas.
Ahora sólo falta que lo podamos disfrutar de nuevo
pero al aire libre.
· Emir
Kusturica, crónica concierto 2005 - Madrid [+]
· www.emirkusturica.com
· www.kustu.com
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