|
Se quita el pequeño bolso que lleva por bandolera estilo
"casual wear" y acomoda su micro frente a un negrísimo
piano de cola. Decir que viste de oscuro es absurdo pero lo
digo. Pantalones negros y una camisa azul bajo una cami-redecilla
estudiadamente deshilachada. Aunque se declara seguidor de
Isabel Coixet y fan de su película "Mi
vida sin mí", de ahí que meta un corte
en la banda sonora de lo nuevo de la directora catalana, Antony
recuerda más al cine de Tim Burton. Es como
un chico mancha gigante tecleando el piano grave de lo sombrío.
Una textura de voz grave cruza la noche y un quinteto le acompaña
a distancia. Su tono remite algo a Nina Simone pero
me quedo con la diosa, su discípulo lo es también
de otras madres por eso es distinto. A rato sus juegos vocales,
casi "sca" descolocan y hace frío. Abre con
uno de los cortes más destacados de "I am a
bird now", su segundo disco, un título muy
de Burton.
Alguien detrás dice: "Mírale, se entrega
al máximo, lo da todo". Ni siquiera ha terminado
ese primer tema pero ese "post" en el blog de la
noche revela que hay mucho fan. Su actuación en el
festival Primavera Sound de Barcelona dejó huella,
y allí se marca la tendencia del indie. Parece que
Antony va camino de ser un icono de la tristeza, músico
sensible, incomprendido por la sociedad, apadrinado por un
totem como Lou Reed, y viene de Nueva York... lo cumple
todo.
El arranque del show es algo monótono. Los fotógrafos
acreditados han dispuesto de dos temas para trabajar desde
un foso cerrado bajo el escenario. "No se pueden hacer
fotos desde fuera del foso porque nos ha dicho que si lo ve,
se levanta y se va...", le han dicho al llegar a nuestro
fotógrafo. Da igual, se van los mochileros de objetivos
y docenas de personas del público presumen de juguete
digital.
Nos vamos hacia atrás. Desde el fondo de la plaza se
escucha mejor. El acordeón suena espléndido
y el chelo interrumpe a saltos con una extraña dulzura
de aire estridente. En un tema el guitarrista pone unos coros
soberbios... Llega una versión de Leonard Cohen,
"The Guests". Se frena tanto desasosiego, entra
el aire y suenan como un sexteto vibrante, Cohen es muy grande.
En mayo, su actuación en Madrid también alojó
ese tema, aparte de "Candy says", original de la
Velvet, homenaje a Lou Reed, su gran valedor. Y en
Lisboa sumó a esos homenajes un tema de Nico que en
Santiago no me pareció reconocer... En shows así
te pierdes, esa música te envuelve y te hace cerrar
los ojos, medir el tiempo de otra forma. Sí, todo suena
bien pero a veces echo de menos el alma. Pese al juego que
hizo con "Dust and water" pidiendo que todos susurrásemos
como el viento, sentí que el público se acercaba
pero que ellos apenas te daban la mano... Cuando más
satisfecho se vió a Antony fue al presentar
a su banda y en alguna seudobroma en inglés...
Salen para un bis, el citado "Candy says" de la
Velvet. Se van y no hay más. Se pide otro. La gente
se ha emocionado, las tropas indies se han levantado de las
sillas... Piden que salga pero creo que en el fondo no lo
desean, así habrá más tinta para escribir
la leyenda.
· www.antonyandthejohnsons.com
|