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CRONICA: Rafael Lechowski + Woyza + Actos Urbanos - Santiago de Compostela, A Coruña

Rafael Lechowski, hiphop y jazz con nivel de NBA


Por: Xabier S. C. Foto: La Ganzúa

Rafael Lechowski, crónica concierto en Santiago de Compostela, A Coruña

05 Octubre, 2013 | Xabier S. C. Foto: La Ganzúa

05 Octubre de 2013 en sala Capitol, Santiago de Compostela, A Coruña

  • · Grupos: Rafael Lechowski + Woyza + Actos Urbanos.
  • · Público: Unas 600 personas [tres cuartos del aforo]
  • · Precio: 12 euros anticipada, 15 euros taquilla.
  • · Promotora: Primer Beat

 

Rafael Lechowski sabe que la gente no es tonta. Ya no basta con insultar a base de dicción atropellada, ya no. El hip hop crece. Su público también. Cada vez cuesta más pagar el precio de una entrada y aquellos mcs que se pasean con directos malos son superados por músicos como Kase O, Rapsusklei, Nach o el propio Lechowski.
Este mc maño que fue parte de la banda hardcore Flowklorikos, ya no necesita correr para ir deprisa, ya no. Traza su camino en solitario pero nunca solo. Reparte lírica trabajada. Busca palabras sin robarlas. Vive cada frase y vuela con el jazz en una mano y el hip hop en la otra. En México agota entradas y aquí poco le falta.

 

Rafael Lechowski se muestra feliz en la ciudad, en la capital de Galicia, esa tierra donde ha vivido un año [en Ourense, "tratando cada mañana de hacer poesía de ese paisaje hasta que descubrí que ese paisaje se hacía poesía en mí", ha dicho esta noche entre mares de aplausos].
Al llegar, saludamos en la puerta al batería catalán Gonzalo del Val. Recordamos su gira previa con el saxofonista bilbaíno Víctor de Diego, donde nos presentó Chano Íñigo, nuestro colaborador experto en jazz [basta leer esta crónica sobre Ron Carter]. Gonzalo nos cuenta que conoció a Lechowski en Barcelona y que está contento por cómo les van las cosas en esta banda que pone jazz al rap, formación que completan Marco Mezquida [piano], Paco Perera [contrabajo] y Gabriel Amargant [saxo].

Ya dentro, notamos buen ambiente y una estética marcada: ellos con gorra de visera amplia y ropa oversize [talla más grande de la habitual] y ellas con camiseta ajustada sin mangas. Tras el show de Actos Urbanos al que llegamos tarde, sale la cantante viguesa Woyza, arropada por un coro de cuatro voces y un teclista para un concierto de más a menos con repertorio de arembí [rhythm and blues] de letras en castellano. Tiene buena voz y brilla en el arranque con "Vendrás Detrás" pero luego se desinfla. Se va dando las gracias a un público que califica como "ardiente", lo que suena a sorna considerando que apenas ha sintonizado con la sala...

Mientras la pantalla grande de la sala Capitol aprovecha el parón para echar ese nuevo videoclip donde La Mala enseña el culo, pedimos dos tercios de cerveza [3 euros cada uno]... Al fin salen los músicos pero... no hay nadie en el centro. Al segundo, aparece una voz, la del mc maño nacido en Polonia, confeso apátrida. Aún no se le ve en escena pero se le siente. Desde un micro invisible reflexiona: "Mi concierto es un espectáculo interno... ya que el amor no nos salva de la muerte, al menos que el amor... nos salve de la vida". Aparece y ruge toda la sala, entre ellos un grupo a nuestro lado gritando que "no falta nadie". Ni siquiera Larry Bird, Denis Rodman y Deron Williams, presentes en espíritu con las camisetas de tres bboys que reivindican el mejor basket de los años 80 [Bird], de los 90 [Rodman] y del siglo XXI [Williams], algo así como decir que hoy toca escuchar hip hop que bebe del ayer, vive del hoy y sueña al mañana.

"Cuando no tengo paz, amor, felicidad ni dinero, no sé por qué lloro si en verdad es lo que quiero..." Ese fraseo del tema "Caviar" es parte del arranque.
Empezamos a fuego de tempo lento.

Groove, la banda, reforzada a ratos por Dj Webo [poco presente pero aplaudido], tiene groove. Y al micrófono hay voz y verso. Rafael, camino de los 30 años, trata al público de usted. Sabe que el disco con Flowklorikos Donde duele inspira [2007; reeditado por los jazzmen Glac en 2011] es la cuerda que le ha convertido en equlibrista sin miedo al tejado aunque lo tenga, y a ese track list se va agarrando.

Está de moda rapear con músicos de jazz pero esto no es lo mismo. Aquí suena el saxo, vuela la voz y tú escuchas sabiendo que el respeto es recíproco.
"Por amor al Odio", y esa lírica del "Me quiere, no te quiere..." representa por qué Lechowski no tiene ni prisa ni necesidad de hacer un disco por año porque... "La vida es una pero creo que aun es pronto".

El público asiente, sonríe, se mece, grita, corea, acompaña y se rompe las manos cada vez que Rafael se agacha para extraer del pecho esas palabras que para él lo son todo... "Hasta que la muerte nos separe", dice.

Los temas son largos, el jazz es así, le da a cada uno su espacio, sin prisa, despacio, para que la palabra reine dos minutos, se vaya y deje poso mientras la emoción continúa.
Sopla el saxo y resopla el micro. Todo el mundo disfruta mientras algunos nos preguntamos por qué en tantos temas suena la palabra "Misantropía"... El diccionario es grande, como la vida. El autor siempre pequeño, como nosotros.

Una, distinta, así es esa canción llamada "Si tu me dices ven", un bolero de toda la vida, que Rafa cambia de tempo en una aplaudidísima improvisación cuya instrumental demuestra que todos en escena han trabajado mucho y antes allá donde no calla la mirada del público.

El espíritu soul crece cuando Rafael pide beats de Curtis Mayfield igual que en otro momento invita a que salga de los vinilos el grito de James Brown para poner latido funky porque la noche es seria pero no tanto.

Hablando de influencias, es inevitable recordar Jazzmatazz, de Guru, disco editado en el ya lejano 1993 pero que aun suena vivo. Igual pero distinto, todo porque el concepto musical de Lechowski es más igualitario, menos divo.

El mc presenta y representa bien a sus músicos. Pide aplausos para ellos, no hace falta, el público los da con ida y vuelta. Juntos representan un atípico caso de simbiosis que ojalá cunda en nuestra escena donde sobra quien vive bajo el lema del... "Lo mío pa mi saco".

Hay pausas, risas y parrafadas.
El maestro de ceremonias, cita a su padre, a sus poetas favoritos, a Milan Kundera, a Ángel González, "¿conocen ustedes a Ángel González?", pregunta. "Los de la Logse sí", gritan a nuesta izquierda. "Los de la EGB también", añadimos nosotros...

Cortes como "Artesano del arte insano" o "Entre molinos y campos de olivo", se piden y no faltan... "Tic, tac, tic, tac el arquitecto autodidacta sacando brillo a cada verso..." no falla a quienes le siguen desde hace años.

Donde duele inspira, no es un álbum cualquiera, ojalá no lo sea el próximo, Quarcissus: El arte de desamar, work in progress desde hace años. "Tranquilos, llegará y trabajo para que sea una obra que perdure", ha dicho en pleno concierto, casi dos horas de show sin bis.
Ya en la calle, todo el mundo a la salida hablamos maravillas de lo visto, escuchado, sentido. Ha sido una noche de altura, de hiphop y jazz con nivel de NBA. Palabra.

 

 

Rafael Lechowski, crónica concierto en Santiago de Compostela, A Coruña

Foto: Rafael Lechowski, crítica unánime del público. BESTIAL!

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