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Santiago de Compostela, A Coruña - sala Capitol
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Santiago de Compostela, A Coruña - sala Capitol
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Santiago de Compostela, A Coruña - sala Capitol
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Santiago de Compostela, A Coruña - sala Capitol
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» texto: Iria Vazquez Fernandez / Vigo
Foto [Matea Jocic]: Brian Gippendale, batería de Lightning Bolt, durante un reciente show en Zagreb
24 de Noviembre 2008, sala Museo Marco [Vigo, Pontevedra]
Andrea Degens, conocida como Pantaleimon, ,es como un ángel medieval con un ala de pop y otra folk, y su música vuela a velocidad de susurro. Y ese mar de calma tuvo un brutal contrapunto con Lightning Bolt, duo norteamericano cuyo batería tocó la perscusión en el Volta de Bjork... y no por casualidad.
El espectáculo, fijado en el auditorio del Museo de Arte Contemporáneo de Vigo [MARCO], ha sido el cierre del programa de otoño del Festival Sinsal 2008, que semanas antes tuvo conciertos de Vic Chesnut, Elf Power y The Necks.
Esta sala, la protagonista de hoy, es acogedora pero no es muy grande, para mayores ya están las emociones que nos aguardan.
Para empezar, al llegar... me llama la atención ver el escenario habitual, situado enfrente de la puerta, y con la parte derecha ocupada, a nivel del suelo, por una batería, unos bafles y una guitarra. A petición de los músicos, no hay silla alguna donde sentarse.
Pasados unos minutos de las ocho y media, hora prevista para el concierto, se apagan las luces. Crece la intriga al ver salir a escena a la británica Andrea Degens, Pantaleimon, acompañada de su paisano James Blackshaw, que tiene su propia carrera en solitario y cuya guitarra acústica de doce cuerdas hace de perfecto apoyo a una voz dulce como hay muy pocas.
Hermosas canciones que parecen nanas, y matices folk que hacen entrar en un cálido letargo, llevan al público que llenamos la sala a una isla de infinita quietud. Sentados en el suelo a petición de la propia vocalista, las melodías de Pantaleimon suenan durante apenas media hora, tiempo suficiente para dejar huella.
Al dejar el escenario, las luces vuelven a parpadear, se encienden.
Aunque Andrea Degens, Pantaleimon, editó su primer disco en 1999, Trees Hold Time, su segundo trabajo no llegó hasta 2007, Mercy Oceans. Eso sí, conviene destacar que ha grabado con los Dirty Three en Horse Stories [álbum muy recomendable], y también con Wire, aparte de compartir escenario con gente como Antony & the Johnsons. Aventuras que indican por dónde va su minimalista propuesta.
Tras diez minutos de descanso, observo un público no habitual en los conciertos del destival Sinsal, así como mucha gente joven, en especial chicos al lado de escasas chicas. Al contrario de lo que cabe esperar, mucha de la gente no sale a fumar o a beber una cerveza... y enseguida se empieza a formar un corro alrededor de la batería y del bafle situados en el suelo.
Cuando salen los estadounidenses Lighting Bolt, toda la gente se agolpa, nos agolpamos alrededor de ellos. El batería, Brian Gippendale, que ha tocado en el disco Volta de Bjork, se coloca una máscara que le cubre cabeza y cara, una careta que tiene insertada una especie de micrófono y se coloca unos cascos para protegerse del ruido. La otra mitad del dúo, Brian Chibson, se cuelga en el hombro un bajo lleno de colores fluorescentes y de repente me doy cuenta que toda la gente que me rodea saca de los bolsillos tapones para los oídos. Entonces... empezó la caña.
Lo que oímos durante los siguientes 60 minutos fue pura tralla, sonido fiero en sentido estricto. El público, algo frío al inicio, acabó calentándose e incluso brotaron los empujones, el pogo, las melés, tanto que todo el ambiente se fue inflando de olor a tigre y de melenas meneándose. Fue francamente brutal.
Tras esa intensísima hora, los Lightning Bolt, naturales de Providence, y con cuatro discos publicados a través del sello Load Records... nos regalaron 30 minutos más de su ruido después de hacer una pausa inevitable. Al parecer el espectáculo de esta gente no dura más tiempo por el bien del batería al cual, a los dos minutos del inicio del concierto, le caían los chorros de sudor como si fueran las cataratas del Niágara.
Un espectáculo increíble, repleto de noise rock. Increible tanto por la energía que trasmiten, como por la proximidad del público que consigue acceder a la primerísima primera fila.
Al finalizar el concierto no faltaron los halagos y las bromas y charlas con el batería inundado en sudores y creo que cinco kilos más delgado, como mínimo, que el cuerpo que cruzó horas antes la puerta del Marco.
Ya al final, el bajista estuvo más esquivo que su compañero. Estos chicos trajeron a Vigo algo que parece demostrar que está resurgiendo el ruido, que tiene mucho público y joven, así que parece que las ganas de caña regresan.
Sin duda y como nos tiene acostumbrado el festival Sinsal, este doble concierto con Pantaleimon + Lightning Bolt no dejó indiferente a nadie.
Antes, ella por su lado, y el intenso duo yanki por el suyo, habían tocado en Barcelona, y a poco que hicieran la mitad de méritos que en Vigo, aún se les debe estar echando de menos.
El día se partió en dos, y la luna tuvo cara dulce y lado bruto. Luces y sombras, como son los días, ¿no creéis?
La musa y el rock extremo amparados bajo la misma noche, así es el otoño del festival Sinsal.
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