Letz Zep
Santiago de Compostela, A Coruña - sala Capitol
The Answer
Santiago de Compostela, A Coruña - sala Capitol
Morodo
Santiago de Compostela, A Coruña - sala Capitol
Manel
Vigo - sala Mondo
JD McPherson
Santiago de Compostela, A Coruña - sala Capitol
Wilco
Vigo - Auditorio Mar de Vigo
Jay Jay Johanson
Vigo - sala Fábrica de Chocolate
Yelle
Madrid - sala Penélope
Symphony X
Santiago de Compostela, A Coruña - sala Capitol
Within Temptation
Madrid - sala La Riviera

» texto: Mauri Edo / Barcelona

Foto [Jelle Wagenaar ©2005]: Interpol, la banda norteamericana convence en Barcelona
9 de Noviembre 2007, sala Razzmatazz [Barcelona].
La multitud que espera, paciente, en el exterior de la sala Razzmatazz ya indica que se avecina una noche especial. Entre el variado público asistente se detectan muchas corbatas, camisas y varias camisetas de Joy Division aunque Interpol es un grupo que ya ha madurado más allá de las comparaciones con esa banda de Manchester El cuarteto de Nueva York vuelve a Cataluña para presentar su tercer disco Our love to Admire, tras hacer lo propio el día anterior en la sala La Riviera de Madrid... en ambos locales, las entradas se agotaron hace días.
El ambiente del local se caldea con rapidez a ritmo del "23"
de Blonde Redhead, grupo telonero que también
llega desde la Gran Manzana. El electro-rock hipnótico
de los hermanos Pace tiene como voz al frente a la exótica
Kazu Makino, y su show sirve para que los 2500 asistentes
entremos en situación, para que seamos conscientes
de que hoy, y aquí... va a suceder algo especial.
Los sucesos [y sus causantes] no se hacen esperar demasiado.
A las 21:35 h., cinco minutos por encima del horario previsto, entre los silbidos de los más seguidores impacientes [insisto, la expectación es muy grande]... aparece el cuarteto estadounidense. La ovación es enorme y arranca sendas sonrisas de satisfacción a dos miembros de la banda. Primera sorpresa: los miembros de Interpol SABEN sonreír... ¡increíble!
Tras un escueto e incluso tímido "Buenas Noches",
el cantante Paul Banks prepara a los suyos para un inicio
esperable y esperado. Las primeras notas de "Pioneer
to the falls" son recibidas con cálidos aplausos
entre un público que tarda poco en corear el estribillo
de esa canción que abre el tracklist del último
trabajo de la banda norteamericana.
Cumplen con el manual de lo previsto en ese primer tema pero
el resto de previsiones sobre la estructura del repertorio
se va incumpliendo cuando suenan... "Obstacle 1"
y "CMere". El mensaje está claro: Interpol ha venido para presentar su tercer álbum, pero ese
trabajo no se explica sin Turn off the birght lights [editado en 2002], ni Antics, la entrega discográfica
de hace tres años.
Superado el comienzo, el nudo del concierto conserva ese
mensaje inicial. Goteo constante y repartido de temas de cada
uno de sus tres discos pero siempre buscando el crescendo tanto en velocidad como en intensidad. Un pero evita la planeada
apoteosis... "Say hello to the angels", suena con
un Daniel Kessler demasiado acelerado a la guitarra, algo
que le lleva a un intento de desquite en "No I in threesome",
tema sumido en exceso en el medio tiempo.
"Mammoth" y "Rest my chemistry" mantienen
el concierto centrado en el último disco hasta que
Banks y Kessler se quedan solos en escena y, apoyados por
los teclados, ofrecen uno de los momentos mágicos de
la noche...el rasgueo casi flamenco de las guitarras de "The
lighthouse" se levanta bajo una mortecina luz azul que
retrata la silueta fumadora de Paul Banks. Ese momento atraviesa
corazones, fibras y otros tejidos de los asistentes.
Interpol en concierto, gran prueba de que el indie
puede ser profundo y misterioso.
Tras ese clímax, Interpol se prepara para
dar el golpe de gracia: "Evil", "Heinrich Maneuver"
y "Not Even Jail"; trío de ases ganador que
conmociona a la audiencia y nos deja a todos con ganas de
más, mucho más.
Tras la espera de rigor, un profundo "NYC" eso seguido
por la poderosa "Stella was a driver
". Se
acerca el final, todos sabemos que tras esos dos temas, toca
escuchar "PDA", el hit que falta, acabando con la
misma pieza que cerró su visita a esta misma sala,
hace dos años. Con una intro digna del mundo electrónico
de Thom Yorke y con solo de batería incluido, ese último
tema del concierto disipa las dudas de quienes, aunque sean
pocos, aún cuestionan que Interpol sea uno de las grandes
grupos del siglo XXI. Tras ese primer y único bis...
mortal de necesidad, o casi. Todo queda claro... El público
cae derrotado por K.O. emotivo, ganador: Interpol.
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