










Bad Manners han adelantado su concierto de Madrid, donde actuarán el 28 de marzo y no el anunciado 29, y lo mismo se ha confirmado para la actuación de Lila Downs en Burgos, que también salta del 29 M al 28 M pero hay muchas actuaciones que están en el aire, que se mecen en el trapecio de la duda, sobre todo cuando hablamos de giras por varios paises sin mucho margen de maniobra.
Ese es el caso del tour de Low, banda que prevé tocar el día 29 en la sala Capitol de Santiago de Compostela y que un día antes lo hará en Madrid para un día después de la cita gallega hacerlo en Donostia - San Sebastián, fin de un viaje por la Península que enlazarán con uno por las Islas Británicas, donde tienen previsto tocar el 2 de abril en Birmingham... qué pasará? Difícil saberlo aunque nos confirman que se celebrará...
Ese como otros conciertos implica a varias partes, de modo que la decisión puede depender de los músicos, de la promotora local, foránea, de la sala, de la empresa que pone el equipo de sonido, de las líneas de transporte aéreo y terrestre, de los taxis, de los hoteles, así que imagino que todo el mundo implicado en la escena musical, de una u otra forma, debe estar mirando las cláusulas de los contratos y pensando en medir los riesgos que tiene tomar una y otra decisión. Habrá quienes decidan mirando la preventa, y otros tal vez temiendo que no exista el clásico tirón de las ventas de última hora...
Un día tiene 24 horas, en eso el 29 de marzo, será como un día cualquiera... esperemos que en otros sentidos no y, sumando fuerzas, se puedan detener ciertas amenazas hacia quienes habitamos un entorno laboral donde quienes más tienen... quieren ganar más y quienes menos tenemos... seguimos perdiendo derechos.
-----------
jesus

Esa Radio 3 de nuestros amores y dolores [los fallos técnicos en distintos momentos de esta temporada sobran en una emisora profesional]... ha convertido a cupido en un diablillo de arco juguetón cuando el 14 de febrero toda su parrilla fue infiel y al hacerlo, curioso, logró ser fiel a sí misma, añadiendo imaginación a una parrilla descuidada el resto del año.
Locutores haciendo el programa de otros, voces saliendo en franjas horarias atípicas, colaboraciones imprevistas, juegos, bromas, música muy bien elegida y canciones sentidas, todas esas flechas se han clavado en el corazón de muchos oyentes [creo].
Riesgo, como el del conductor del programa El Sótano, Ángel Carmona, al llevar al baladista gitano Junco a Carne Cruda, el programa que suele llevar Javier Gallego, formato que es una de las pocas alegrías que nos dan los nuevos espacios de una emisora donde sobran locutores de pincha y habla cuando faltan comunicadores que hagan activismo cultural, periodismo cultural, porque hoy tiene poco sentido hacer algunos programas incapaces que superar el frío playlist de Spotify. Oido el llanto, ARRIBA EL GRITO.
En las antípodas de ese dolor, ha volado esa idea laberíntica de Radio 3 versión 14 F, donde cada hora fue radio sincera, esa que tanto necesitamos en un país que tras inventar el 15 M lo ha exportado a todas partes pero lo ha anestesiado en carne propia. Crudo, que dirían Courtney y Kurt.
He hecho radio desde crío, en emisoras locales, en universitarias, en profesionales... y si algo de especial tiene este medio es que al otro lado, la audiencia SIEMPRE nota cuándo hay pasión y cuándo hay radio rutina.
Escribo mientras escucho a Carlos Galilea trabajando con Samuel Alarcon a los mandos técnicos durante su invasión del horario de Flor de Pasion, llenando la habitual franja de Juan de Pablos de cariño hacia el ausente, bien prensente con temas de Francoise Hardy igual que lo estuvo el espíritu del formato de Galilea, Cuando los elefantes sueñan con la música, al poner un corte de Os Mutantes, esos alocados brasileños que hoy adora todo pijo-indie cuando se han pasado décadas entre sombras.
La selección de canciones, el modo de presentarlas y comentarlas, la respiración expresiva de quien reconoce los méritos de otro compañero, y hasta el modo de hacer la despedida con un... "larga vida", simbolizan bien el espíritu de esta imaginativa idea de poner Radio 3 patas arriba.
Hasta hoy no lo sabía pero ahora ya lo sé: Cuando la flor de pasión viaja en elefante... la audiencia sueña música.
Radio 3 14 de Febrero ha sido todo pasión.
Ojalá que no sea flor de un día.
----------------------
xabier sanmartín c.

La música es un oficio, una profesión. Ya sé, leído parece algo evidente pero no lo es, igual que no lo es pensar que sea necesario que Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina publiquen un disco conjunto dedicado a los músicos del Titanic cuando hoy se hunde el país, este país, así hables en castellano, euskera, gallego o catalán, víctima de un maremoto donde quienes más tienen más nos sangran a quienes menos tenemos. Ese drama amparado por una dolorosa legalidad recuerda a las películas de ciudad sin ley evocadas en canciones de Corizonas, esa banda pucelano-madrileña nacida para que Sergio Leone ruede de nuevo un spaghetti western.
En ese cine secundario, la mayoría de actores buscaban ganarse la vida, otros, caso de Clint Eastwood, buscaban otra cosa, lo lograron y ya nunca volvieron a cabalgar por Almería.
Fernando Pardo es un músico de éxito pequeño pero grande y su nombre sale en la línea 10 de este artículo igual que los buenos actores de reparto salen a partir de los quince minutos de película y sabes que lo bueno del caso es que vuelven a tí, aunque sea en otra trama, y reconoces en cada una de sus apariciones un paisaje que no por visto se te olvida.
Veo a Fernando y veo a Sex Museum llegando a una ciudad pequeña para tocar en un bar a las nueve, enchufando, probando sonido y tocando [bien], casi todo al mismo tiempo. Y luego veo a Los Coronas repartiendo surf años antes de que Tarantino y Dick Dale le explicasen a España que hacer música surf no es tocar subibos encima de una tabla...
Y después de esas escenas, veo a Fernando haciendo doblete en la misma película, como si fuese un seguidor de Alec Guinnes en una comedia de la Ealing, allí, pisando el mismo escenario el mismo día con Sex Museum y Los Coronas, sin equivocarse de frase como hacen los buenos actores secundarios.
Hace dos años, los vallisoletanos Arizona Baby, veinteañeros aspirantes a ganarse la vida en esta película llamada música, coincidieron con Los Coronas en un pueblo al sur de Malasaña, y decidieron cabalgar juntos con un proyecto llamado Dos Bandas y Un Destino.
Rodaron un largometraje que homenajeó a grandes de muy distintas épocas con sinceras versiones, disco que les permitió encontrar las pepitas de oro necesarias para grabar y lanzar un dvd en directo creando Corizonas, un nombre nuevo para hacer lo mismo con algo más de riesgo. Quieren ganar protagonismo conscientes de que no van a romper la taquilla pero ganan los seguidores justos para ser, ahora mismo, uno de los nombres más buscados, en la escena independiente y en la comercial, frontera donde cada vez quedan menos cactus aunque haya quien-quienes, como Fernando, tú y yo, todavía tenemos muy claro...
quiénes son los buenos y quiénes son los malos.
Si llega el momento de asaltar el banco, Fernando y los suyos estarán de nuestro lado.
Son todo CORIZÓN.
--------------------------
por xabier s. c.