










Vaayaaaaaa... No se puede comparar...
Ví "Citty lights" de Charles Chaplin, en un auditorio del Palacio Euskalduna, Bilbao, en pantalla gigante, y con música de orquesta en directo: la Joven Orquesta de Euskadi. Increíble experiencia.
Primero, por redescubrirme a Chaplin, porque... quién se pone a ver, hoy por hoy, cualquier película de cine mudo? acaso se ve alguna vez en algún canal de televisión? se le ocurre a alguien descargárselo? Bueno, ahora está The Artist en la cartelera de medio mundo y alguien se acordó, pero hasta hora, salvo cineclubs y otras delicias, me temo que es dificil encontrarlo, incluso, en nuestra memoria, Y... la verdad, fue un placer, ...en pantalla grande... y con música en directo.... guauu! ...no se puede comparar.
Lloré de la risa, tanto, que me sorprendí a mí misma. LLoré de emoción también, en los toques melancólicos, ...Y todo el auditorio aplaudiendo tras el The End..., ése, fue otro gran placer, aplaudir tras el The End, tampoco es algo frecuente, hoy por hoy, ... Y... ahí estaba la orquesta. No se puede comparar, no.
La orquesta, tan amable, tras el The End y los aplausos, nos hizo un regalo: tocaron una canción de Navidad, típica de las tierras vascas: Hator, Hator, y el director nos invitó con su barita a cantarla... fue otro momento mágico... no se puede comparar... Todo el auditorio cantando con la orquesta... tan emocionada, y enlagrimada yo, que apenas no podía ni cantar. No es raro, siempre me ocurre.
Terminaron a ritmo de Big Band la canción de Navidad, levantándose incluso los vientos, cómo no, a ritmo de buena Big Band, todo swing, y los músicos, gamberros, tan bien vestidos de músicos ellos, llevaban bombines de Charlot y gorros de Navidad y nos aplaudían pataleando con los pies.
Vaaayaaaa... Qué gran manera de empezar el año...
Menos mal que fui a ver a Chaplin con música de orquesta.
No se puede comparar con The Artist por muchos Oscar que le puedan dar en Hollywood
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por Beronikes

La palabra cantautor está sacralizada por unos y demonizada por otros. Es un término que aquí asociamos al final de la dictadura y al nacimiento de la democracia, cuando poner voz a una inquietud social guitarra en mano era un acto perseguido como otras formas de libertad de expresión pero prefiero entender el término cantautor como lo hacen los anglosajones... songwritter, es decir, aquella persona que escribe canciones.
Ahí está la diferencia, escribir no es lo mismo que componer. Escribir es hacer magia hasta plasmar sobre pixel o papel emociones, sensaciones, sueños, pesadillas, amores, dolores, todo eso y más. Escribir para huir abriendo ventanas nuevas que no encuentras en tu casa, en tu entorno, en tu risa, en tu fondo. Escribir para celebrar y compartir que tenemos a mano luces para rasgar las cortinas de las noches demasiado largas.
Escribir es como leer, como tener en las manos un mapa del tesoro sin que nada ni nadie limite tus mares para salir de viaje, para buscar o perderte. Escribir es una fiebre que no quiere dar explicaciones.
Leonard Cohen y Bob Dylan escriben canciones, otros componen, ellos no.
Cohen ha conseguido el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, de fallo reciente, Dylan antes en 2007 pero... no es lo mismo.
Cohen ha estado recluido durante siete u ocho años en un monasterio budista, Dylan no pero le ha cantado al Papa y ha actuado en China asumiendo censura previa en parte de sus letras, es decir, cada uno conguja la religión de su oficio a su modo.
Son dos escritores con un mismo logro. Ambos son auténticos best sellers sin necesidad de firmar El Código Davinci ni Los Pilares de la Tierra. La industria editorial y la musical no son lo mismo pero en este siglo XXI al que tantos y tantos insultan, diciendo la nueva tecnología solo genera iletrados, alienados e incultos, la cultura pop crece como nunca y demanda libros sobre la música, sus grupos, sus protagonistas, sus misterios, sus fotos, sus curiosidades y sus letras, hechos que revocan ciertos dardos gratuitos de sociólogos y tertulianos que llevan años sesteando en el diván de la comodidad y olvidan que desde la imprenta de Gutemberg nada, ni nadie, ha hecho tanto por la difusión de la cultura como internet.
Cohen sí, Dylan no.
El canadiense tiene la elegancia de un cisne, su perfil afilado de cabellera cana, sombrero negro, voz ronca, tono quedo y entrecejo gris, tiene un algo de orgullosa decadencia que no se resigna a vender el traje de romántico, y esos zapatos que marcan un paso un tercio engreido, otro descreido y uno más sin sentido, como lo son los besos dados sin regalo a cambio.
Cohen si, Dylan no.
El estadounidense es un totem mediático, considerado por casi todos el padre del folk rock, aunque convenga tener en cuenta que muchos músicos de blues ya cruzaban la guitarra eléctrica con las raices de la música norteamericana antes de que él cantase en el festival de Newport en 1963. Debates aparte sobre su posible papel pionero, el alcance internacional de canciones como Blowing in the wind y su influencia en el pop rock en general es muy grande. Tanto que justifica que algunos le llamen dios pero su trayectoria también es una cadena de montaje del gigantesco negocio que Estados Unidos suele organizar alrededor de sus ídolos [algunos ajenos] como Elvis Presley, Jim Morrison, Jimi Hendrix, Bob Marley, Michael Jackson, Madonna y, por qué no... Lady Gaga.
Cohen sí, Dylan no.
Mientras del cantautor estadounidense se destacan discos enteros, del cantautor canadiense se citan canciones, momentos, frases o simplemente... palabras, sean nombres propios, Suzanne, o expresiones, Hallelujah.
[Leo]nard sí.
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por txabi

No conocía a Iván Ferreiro. La verdad. Apenas conocía siquiera a Los Piratas. Hace años que los devenires de la vida habían anquilosado mi cultura musical, ajena al cambio de milenio.
Fue viendo, embelesada yo con el chico bajito del chaleco y cara de travieso, a Coque Malla. Fue viendo a Coque Malla que escuché su nombre por primera vez. Recuerdo que aplaudí como si le conociera (ignorante de mierda).
Al de un tiempo: Canciones para el tiempo y la distancia ante mis ojos, en la Fnac... pues es el tipo este que nombró Malla. Me puse los cascos, pasé el código de barras por el lector, y paseé por el disco. Me pareció... cómo decirlo... algo triste quizás?, pero lo compré, sin saber muy bien por qué.
De vuelta a casa, lo escuché mientras conducía. Sabes ese tipo de discos que te seducen desde la primera escucha? Pues no era el caso de Iván Ferreiro, pero... gracias a las prisas, que abandonaban al reproductor de mi coche a no cambiar nunca de disco, me fue atrapando lenta y silentemente. En ese momento, Iván publicaba Picnic extraterrestre y... también lo compré, tampoco sé muy bien por qué. Es más, le fui a ver en concierto, porque pasaba por aquí. He de decir que me aburrí un poco, rodeada de fans que se sabían todas las letras y le gritaban GUAPO constantemente (Guapo? Estaban ciegas o qué?). Pero hubo momentos mágicos en ese concierto... sí,...los hubo.
Cuando mi hermano me regaló "Mentiroso, mentiroso" había caído ya totalmente en sus redes. Y ahora... Confesiones de un artista de mierda... se me hace algo pronto para un recopilatorio, la verdad, pero tiene mi corazón en un puño, a flor de piel. Aunque no le perdono que haya destrozado "Turnedo"!, dulcificar el desgarro de la versión original es una bellaquería, aunque... tal vez le perdone, porque no puede haber un Spnb mejor que el de Confesiones... Salvo el crimen de "Turnedo", el resto del disco es un placer. Pienso, que falta una voz femenina, puesto a versionear sus propias canciones, debería haber invitado alguna voz femenina, por probar.
Su música me recuerda a un cuadro expresionista, a veces no sabes muy bien de qué hablan sus letras, pero algo te impregna las entrañas dejándolas desprotegidas ante tu propio mundo interno, entre excitado y calmado, absolutamente vivo. Como un cuadro expresionista.
Suerte que, ahora que atravieso la segunda adolescencia, con la seguridad de pisar tierra firme y estar lejos del tambaleante terreno de la primera, recupero algunos trozos de la curiosa que buscaba y buscaba, y voy encontrando joyas como esta. Aunque sea imposible dejar de ser una ignorante de mierda.
Y... cuando alguien que no conoce su música, me pregunta. Digo: Iván Ferreiro? Al principio resulta un poco espeso, pero cuando al fin te seduce lo hace para siempre.
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Por Beronikes